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El autónomo y el reto de una buena estrategia online

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Marca personal, reputación online... Son palabras y expresiones que pueblan titulares de artículos, conferencias, charlas o arengas hoy. Pero no es más que el cuidado de una buena presencia en la red de un profesional o una empresa que debe atraer a potenciales clientes. Una web completa, unos contenidos que generen visibilidad y una buena imagen pública son los pilares para lograrlo.

En muchas ocasiones, nos enredamos en conceptos que, para algunos, pueden sonar a otro idioma. Aunque la red y las nuevas herramientas hayan cambiado la forma de comprar, comunicarse y actuar, la base sigue siendo la misma. Lo que ahora se conoce como prescriptor de una marca ha existido siempre: es ese cliente fiel con el producto de tu tienda tradicional que hablaba maravillas a sus conocidos y amigos. O la archipronunciada reputación online no es más que el cuidado que siempre existió por la imagen que se da como profesional o empresa.

Para conseguir armonía en todo eso, para lograr una presencia online lo suficientemente atractiva para que, al menos, no sea motivo de rechazo, el autónomo debería afianzar, desde mi punto de vista, tres pilares básicos: una web potente, donde ofrecer los servicios y mostrar los trabajos ya realizados; un buen contenido, que demuestre los conocimientos del sector, aporte valor añadido y genere una mayor visibilidad, y una buena imagen pública, sin caer en los ‘buenismos’ o en tratar de conseguirlo de manera artifical.

Una web potente

Un profesional es una empresa unipersonal. Como tal, debe estar en la red y hacerlo de la manera más eficiente posible. Por tanto, en esa estrategia una web debe ser básica. En ella se debe no sólo exponer una forma de contacto y los servicios fundamentales que se ofrecen, sino los trabajos que, hasta ahora, se han completado. El objetivo no es otro que demostrar la valía a potenciales clientes.

El posicionamiento de esa web ha de ser una parte importante. Primero hay que analizar el sector y las áreas en las que se quiere posicionar bien la página y, tras detectarlo, llevar a cabo un buen trabajo de SEO. Si hablamos de un diseñador gráfico, especializado en publicaciones escritas, habría que orientar las palabras clave y el contenido hacia ello.

El hecho de que sea una web fácil de usar, visual pero sin excesos, no tiene por qué llevar acarreado una enorme inversión. Sin embargo, si el autónomo no se ve capaz de ponerla en marcha por sí solo, lo mejor es encargarla a un profesional. El precio variará y hay que analizar las mejores alternativas.

Buen contenido, buena visibilidad

Junto a la web, en estas líneas hemos hablado en alguna ocasión sobre el contenido como una forma distinta de ‘vender’ los productos. Las marcas construyen su imagen también a base de un buen contenido que es lo que, según la última oleada del Observatorio de las Redes Sociales, los usuarios reclaman. Junto a una recompensa puramente económica, piden información de valor, exclusiva y un contenido que ofrezca entretenimiento.

Un blog para mostrar ese contenido de valor tiene varios efectos positivos: 1) Un buen posicionamiento en la red gracias a un contenido que siempre es bien valorado y recibido por el gigante Google; 2) La demostración de los conocimientos en el área que se está tratando, y 3) Una aportación útil para los potenciales clientes que puedan contratar tus servicios o productos.

Presencia cuidada

¿Te imaginas que, como profesional independiente, llegas a una reunión para un importante proyecto desaliñado y con un nefasto aspecto? ¿O que sistemáticamente entregues los trabajos encargados tarde e incompletos? La imagen siempre fue importante. Lo que ocurre es que con la explosión de la red y de las plataformas sociales, las posibilidades de hacerlo mal (y también de hacerlo bien) se multiplican.

Mantener tu reputación (online y offline) no es más que cuidar lo que se dice y lo que se hace y que ello no perjudique a tu actividad profesional. En esto, como en todo, el sentido común es el que debe marcar las pautas. No hacerlo puede salir, al final, más caro de lo que uno se pueda imaginar.

Y en este trabajo llega ese concepto de la marca personal. Es esa impronta que dejas con tu actividad como profesional, tanto en la red como fuera de ella (aunque todas las acciones fuera tendrán su repercusión dentro). Las redes sociales pueden ser una herramienta muy útil para construirla, aunque también tenga sus riesgos.

La estrategia web, una oportunidad

Un profesional que deseche los grandes beneficios que puede dar una buena estrategia web está obviando una oportunidad importante para posicionarse en su sector. No se trata de obsesionarse con ello, pero sí tenerlo como una nueva vía para la promoción, el posicionamiento y la creación de la tan ansiada marca personal en el sector donde se trabaja.

Estas son sólo algunas pinceladas de esa estrategia. Cada profesional deberá decidir dónde hará más hincapié y cuáles serán sus fortalezas.

En Pymes y Autónomos | Los autónomos y profesionales deben estar abiertos a buscar oportunidades fuera, Tres razones por las que elaborar contenidos de marca en un blog Imagen | Carlos García Torrado

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