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La desconexión digital en Semana Santa depende de nosotros

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El smartphone se ha convertido en un apéndice más de nuestro cuerpo. Muchas personas sufren incluso ansiedad si salen de casa y se dan cuenta que se olvidaron dicho teléfono. Si además lo utilizamos para cuestiones laborales, el problema se multiplica. Porque no solo estamos atentos a cosas personales, más o menos triviales, más o menos lúdicas. Sino también a temas profesionales. Por eso la desconexión digital en Semana Santa depende de nosotros.

Ahora que van a comenzar las vacaciones, unos cuatro o cinco días de descanso que nos ayudarán a coger fuerzas para este tramo de trabajo hasta verano, ¿seremos capaces de no contestar correos de trabajo? Muchos pueden pensar que al fin y al cabo no nos cuesta nada, son solo unos minutos y a la vuelta tendremos determinados temas ya enfocados.

No es la tecnología, no es la empresa, somos nosotros

Pero no es cierto. No son solo unos minutos contestando un mensaje de un cliente por WhatsApp. No se trata solo de descansar físicamente, que también. Se trata sobre todo de desconectar mentalmente. Dejar de pensar por unos días en el trabajo, no convertirnos en workaholics, poner la vida personal por delante de la profesional.

Además estamos creando un mal hábito también en los clientes. Si nos mandan un correo o un mensaje a deshoras o en días festivos y contestamos, les estamos abriendo la puerta a que lo vean como algo habitual. Y lo que hoy agradecen, mañana exigen si no hemos contestado a un mensaje que nos enviaron un sábado por la noche.

Son los responsables de las empresas los primeros que tienen que dar ejemplo. Cada organización crea su propia cultura de trabajo. Son ellos los que tienen que evitar contestar a clientes, enviar mensajes a empleados y saber tratar las cuestiones con la urgencia debida.

Si no tenemos el móvil a mano empezamos a tener sudores fríos, ¿qué me estaré perdiendo?

Si tenemos un teléfono de empresa no habría tanto problema. Basta con apagarlo al salir de la oficina y dejarlo allí hasta nuestra vuelta. Pero en muchas ocasiones los clientes tienen nuestros teléfonos personales, por supuesto también los responsables de la empresa y pueden seguir intentando contactar con nosotros aunque estemos de vacaciones.

Muchos de estos clientes asumen que si ellos están trabajando, las empresas con las que tienen relación o de las que a su vez son clientes también tienen que trabajar. De esta forma se entra en una espiral en la que a no ser que nos vayamos a un pueblo perdido de la montaña no hay forma de desconectar. Pero si la hay y solo depende de nosotros.

Imagen | RJA1988

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