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Ante una mala decisión, actúa con rapidez

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Puede ser doloroso admitir cuando tomamos una mala decisión. Tal vez contrató a la persona equivocada, o tomó un trabajo que no encajaba bien, o lanzó una nueva línea de productos que nadie parece querer. La naturaleza humana es ser optimista y asumir que el éxito está a la vuelta de la esquina.

Eventualmente, a medida que aumentan las pruebas puedes comenzar a dudar de tu idea. Pero puede ser abrumador admitir el error frente a tus compañeros y tu red profesional. Esto es lo que debes hacer cuando comienzas a darte cuenta de que has tomado una mala decisión.

Cómo actuar frente al error

  • Reconocimiento

Los humanos somos muy susceptibles a la falacia del costo irrecuperable, lo que nos condiciona a terminar con algo en lo que ya hemos invertido tiempo, dinero o esfuerzo. Es por eso que mucha gente se mantiene en relaciones infelices. Es mucho mejor aceptar la pérdida ahora, en lugar de arrastrarla y desperdiciar aún más recursos.

  • Identificar el remedio

Es posible que se haya contratado a la persona equivocada para el trabajo, pero si ella tiene la actitud correcta y está abierta a capacitarse para poner a punto sus habilidades, puede acabar por ser una elección acertada. Igualmente si un empleado que accede a un nuevo que no responde a sus expectativas, al cabo del mes, deberia plantearse no perder el tiempo y optar por otra alternativa fuera de la organización. En cualquier caso, es esencial tener una visión clara de cómo remediar esa mala decisión.

  • Aprender de la experiencia

¿Se podría haber previsto el problema de manera realista?. Tal vez no evaluaste con cuidado al nuevo candidato para el puesto de trabajo, y confiaste en tu instinto en lugar de informarte y verificando su curriculum. O, tal vez, hayas pasado por alto las crecientes señales de problemas económicos y hayas seguido adelante con un nuevo lanzamiento, a pesar de que tu competencia estaban actuando de forma contraria. Tómate el tiempo necesario para entender qué salió mal. Comprender los sesgos de toma de decisiones y formular un plan para superarlos puede ayudarte a ser más riguroso durante el proceso de toma de decisiones.

  • Compartir el conocimiento

Quizás sea lo más difícil porque nos exige luchar contra nuestro orgullo, ya que la reacción natural ante estas circunstancias es barrer las malas decisiones debajo de la alfombra y aparentar que nunca sucedieron. Pero hay poder en asumir la responsabilidad. Admitir un error y compartirlo nos permite lograr el respeto de la gente.

Desafortunadamente, tomar malas decisiones es parte de la vida, nadie tiene una tasa de éxito del cien por cien. Aun así, es difícil admitir nuestros errores, sobre todo, en una cultura que a menudo los esconde. Pero cuando se hace y se trabaja para remediarlos se puede mitigar el problema inicial, ganando el respeto de nuestros compañeros.

Imagen | DanielReche

En Pymes y Autónomos | Fracasados que triunfaron, He fracasado una y otra vez, por eso tengo éxito

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