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El uso de ONGs por parte de las empresas

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Me pasa por hablar. Siempre me ha pasado de pequeño. Abro la boca y toma, por listillo. Y es que nuestro compañero Remo, a raíz de un comentario que realice en su post sobre Mobuzz y las donaciones a favor de las empresas, me ha encargado este post.

El tema en origen giraba sobre las implicaciones legales en general, y más específicamente fiscales, que implicaba una campaña de donaciones a favor de una empresa. Uno, que ese día padecía como casi siempre incontinencia verbal, sugirió la constitución por parte de la empresa de una asociación sin ánimo de lucro receptora de esos fondos, que luego serían trasladados a la empresa en cuestión. Y entonces sucedió lo comentado.

Claro que, dándole vueltas, he decidido extender el contenido del post. En vez de quedarme con un estudio fiscal de esa jugada, me limitará a señalarla por encima, para dedicar el post realmente al juego que nos puede dar a las empresas, y especialmente a las pymes, el tema de las ONGS, entendidas estas como las asociaciones sin ánimo de lucro y las fundaciones (aunque, entre nosotros, estas últimas tienen un mayor control público, por lo que dan menos opciones). La pregunta quedará formulada del siguiente modo: ¿Cómo puede usar un empresario una asociación o fundación en la gestión de sus negocios?

  • Como forma jurídica de la propia empresa: A algunos les chocará, pero en España existen multitud de empresas que no funcionan como personas físicas ni como sociedades mercantiles ni cooperativas. Optan por formulas más propias del Tercer Sector como las fundaciones o las asociaciones. Y no es que este upo de organismos, para autofinanciarse, realicen actividades empresariales, es que muchos en origen no tienen otra cosa en la cabeza (clubs deportivos, culturales, bufetes de abogados, etc). Entre otras ventajas, que luego veremos en otros casos, la opacidad es mayor a la par que se revisten de un aura de legitimidad de la que no suelen disfrutar los emprendedores que se presentan como tales.
  • Como medio de captación de financiación privada: Por un lado esta el ejemplo, un tanto alambicado, pero factible, que le comentaba a Remo. La ONG, instrumentalizada por la empresa capta las donaciones. Si tiene la catalogación de utilidad pública podría incluso implicar bonificaciones fiscales para los donantes. Luego, aunque con cuidado, podría financiar vía préstamo a la sociedad mercantil, que deduciría esos intereses. Los rendimientos de la Asociación, si tiene la catalogación antes citada tributan por Sociedades a un tipo inferior al ordinario. No me quiero extender, pero creo que es plenamente realizable, siempre y cuando se vista del modo adecuado, aunque existen como veremos a continuación otros sistemas menos complicados que el del préstamo.
  • Cómo herramienta para captar financiación pública: Si queremos optar a subvenciones, ayudas, en muchas ocasiones sólo estarán disponibles para sindicatos, patronales, etc. En vez de tener que acudir a actos formativos organizados por otras asociaciones, algunas empresas optan por crear, solos, o en compañía de competidores bien avenidos,entidades con las que optar a este maná público. Del mismo modo, sin prestarles nada, únicamente como en este caso haciéndose cargo de los costes, se puede trasladar el dinero recaudado en el punto anterior a sus destinatarios finales.
  • Como instrumento de lobby: Las posibilidades de acceso al político de turno, la veracidad de una nota de prensa y la disposición de los medios, la credibilidad del mensaje transmitido, crecen si no parten directamente de la empresa en cuestión.

Yo de ti me iría pensando el montar algo para beneficiar a tu empresa.

Más información|El Blog Salmón
Imagen|mermadon 1967

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