La jubilación demorada no deja de ganar peso en España, pero eso sí, no lo hace de forma homogénea.
Los últimos datos analizados por CCOO en su Observatorio Social de las Personas Mayores muestran que los autónomos retrasan su salida del mercado laboral con mucha más frecuencia que los asalariados. ¿Y por qué? La respuesta es clara: sus pensiones medias siguen siendo mucho más bajas.
Desde la reforma de las pensiones, que reforzó los incentivos para continuar trabajando y endureció las penalizaciones por anticipar el retiro, las altas en jubilación demorada han crecido con rapidez.
En 2022 se registraron 17.651 casos. En 2025, la cifra alcanzó los 40.952, más del doble en tres años.
Uno de cada tres autónomos retrasa su retiro
El informe de CCOO señala que “los trabajadores autónomos tienden a demorar su jubilación (31,1%) en mucha mayor medida que los del Régimen General (6,0%)”. En el conjunto del sistema, esta modalidad representa ya el 11% de las nuevas altas.
La diferencia es relevante porque el colectivo autónomo es mucho menor que el de asalariados. Aun así, en enero de 2026 ambos regímenes registraban aproximadamente 20.000 altas en jubilación demorada.
Es decir, el RETA igualaba prácticamente al Régimen General en número de trabajadores que optaban por prolongar su vida laboral, pese a tener una base de pensionistas mucho más reducida.
Según la Seguridad Social, había 1.360.197 pensiones de jubilación correspondientes a autónomos, frente a 5.017.566 procedentes del Régimen General. En total, el sistema contabilizaba 6.700.411 pensiones contributivas de jubilación.
La brecha de 650 euros pesa en la decisión
En 2025, la pensión media de jubilación de los trabajadores por cuenta ajena fue de 1.698 euros mensuales. La de los autónomos se quedó en 1.052 euros. La distancia, próxima a los 650 euros al mes, equivale a más de 7.700 euros anuales.
La diferencia también aparece entre quienes ya han optado por retrasar su retiro. Los asalariados con jubilación demorada percibían una pensión media de 1.839 euros mensuales.
Entre los autónomos, el importe era de 1.029 euros. Por tanto, incluso después de alargar la carrera laboral, los trabajadores por cuenta propia parten de una prestación mucho más baja.
Esta realidad ayuda a entender por qué muchos autónomos no ven viable retirarse en cuanto alcanzan la edad legal. Retrasar la jubilación permite mejorar algo la prestación final o mantener ingresos durante más tiempo, aunque no elimina la brecha acumulada.
Menos jubilación anticipada entre autónomos
La comparación con la jubilación anticipada refuerza la misma idea. El 32% de los trabajadores del Régimen General se jubila antes de la edad ordinaria. Entre los autónomos, el porcentaje cae al 13,4%.
Adelantar el retiro implica aplicar coeficientes reductores sobre la pensión. Para un asalariado con una prestación media más elevada, esa reducción puede ser asumible en algunos casos.
Para un autónomo que ya parte de una cuantía inferior, el margen es menor. Por eso el retraso se convierte muchas veces en una decisión condicionada por la necesidad económica.
Una diferencia enquistada desde 2006
La brecha entre ambos colectivos viene de lejos. CCOO recuerda que la diferencia entre las pensiones de autónomos y asalariados se mantiene por encima de los 500 euros mensuales desde 2006.
Ha habido mejora, pero no convergencia suficiente. La pensión media de acceso de los autónomos pasó de 618 euros en 2006 a 1.112 euros en abril de 2026. Sin embargo, en ese mismo mes, la pensión media de acceso del Régimen General alcanzó los 1.754 euros.
El origen está en las cotizaciones. El Pacto de Toledo ya advertía de que “la baja cotización, característica de un colectivo que mayoritariamente cotiza por la base mínima, es la causa principal de sus reducidas pensiones”.
La reforma del RETA, iniciada en 2023, buscaba acercar las bases de cotización a los ingresos reales de los autónomos. Su desarrollo progresivo, sin embargo, ha quedado congelado por la falta de consenso entre los agentes sociales.
Imágenes | Hasan Mrad
Ver 0 comentarios