España y ser autónomo, una dualidad repleta de contrastes. Por un lado, los trabajadores por cuenta propia continúan creciendo y también lo hacen sus tarifas en paralelo al aumento del coste de la vida. Y, por otro lado, también crece la brecha con los autónomos europeos.
España supera ya los 3,4 millones de trabajadores autónomos. El número continúa subiendo. Sin embargo, el peso relativo del sector dentro del mercado laboral continúa reduciéndose. Los autónomos ya son menos del 16%, mínimo histórico.
Pese a cobrar más que hace unos años, el autónomo español sigue ingresando bastante menos que la media europea. En plena Campaña de la Renta y coincidiendo con nuevas obligaciones digitales como Verifactu, un análisis elaborado por la plataforma digital para autónomos, Xolo, analiza la situación económica del colectivo.
Cobran más, pero siguen lejos de Europa
Los datos muestran que la tarifa media por hora de un autónomo en España ha pasado de 34,2 euros en 2021 a 42,6 euros actualmente, lo que supone un incremento cercano al 24%.
Sin embargo, la media europea se sitúa alrededor de los 54 euros por hora. La diferencia implica que el trabajador autónomo español continúa aproximadamente un 30% por debajo de otros países del entorno.
La distancia aumenta todavía más si se compara con determinados mercados europeos donde las remuneraciones son especialmente elevadas. Países como Suiza o Austria registran tarifas que oscilan entre los 63 y los 70 euros por hora.
La situación revela una brecha estructural que va mucho más allá de una simple cuestión salarial.
Internacionalizarse marca diferencias
Uno de los datos más llamativos, tiene que ver con los profesionales que trabajan para clientes extranjeros. Los autónomos españoles que colaboran con empresas o clientes internacionales alcanzan ingresos medios cercanos a 54,9 euros por hora, prácticamente alineados con la media europea.
Un dato que sugiere, como no, que el acceso a mercados exteriores puede convertirse en una vía para diversificar ingresos y reducir la dependencia exclusiva del mercado nacional.
Hay que tener en cuenta que la digitalización y el trabajo remoto han facilitado durante los últimos años la posibilidad de prestar servicios desde España a empresas de múltiples países.
Facturar más no siempre significa ganar más
Pero claro, la subida de tarifas necesita contexto. Entre 2021 y 2025 la inflación acumulada en España se aproximó al 22,8%, en un periodo marcado por fuertes incrementos del precio de la energía, materias primas y servicios.
Eso significa que buena parte de la subida de precios aplicada por los autónomos no responde necesariamente a una mejora económica real, sino a una necesidad de compensar el encarecimiento generalizado.
También los propios gastos del colectivo han crecido. El 81,8% ha soportado un aumento de costes operativos durante 2025 y cerca de un 30% terminó el ejercicio registrando pérdidas.
O lo que es lo mismo: ingresar más no implica automáticamente disponer de mayor capacidad económica.
El peso invisible de la burocracia
A los gastos habituales se suma un problema menos visible: el tiempo. Los trabajadores por cuenta propia dedican aproximadamente 200 horas al año a trámites administrativos, obligaciones fiscales y gestiones vinculadas con administraciones públicas. El impacto económico estimado ronda los 3.000 euros anuales por profesional.
Además, el colectivo afronta una creciente sensación de complejidad normativa derivada de cambios fiscales, nuevas obligaciones digitales y sistemas más exigentes de control.
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