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Abrazando vacas

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¿Cansado de apretar una bola de goma para “desestresar”? ¿Destrozar una habitación de hotel te parece violento? ¿No te gusta el agua y por eso pasas del submarinismo entre tiburones? Tranquilo, siempre puedes abrazar vacas. Has leído bien: vacas de media tonelada y mirada bucólica.

Las terapias antiestrés se diversifican cada vez más. En los Países Bajos, la última novedad pone en contacto a los trabajadores más agobiados con el medio rural. Una granja del sur del país ofrece relajarse abrazando vacas al módico precio de 45 euros. Los dueños de la instalación aseguran que ejecutivos, policías y funcionarios acuden con frecuencia para ponerse en contacto con la naturaleza y olvidarse de las tensiones de la vida laboral.

El precio incluye una charla previa que instruye a los clientes sobre la psicología de las vacas, y luego hacen representaciones gráficas de los animales. Luego, entran en contacto con los animales, los abrazan e incluso pueden llegar a dormir la siesta con ellos. El negocio es doblemente rentable porque algunas vacas llegan a duplicar su producción de leche tras una sesión.

Imagen: (Atom Heart Mother (1970), Pink Floyd) Vía | La Voz de Galicia

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