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Me marcho de España. Es la noticia de la semana: el número de españoles que han abandonado el país. En estos momentos escucho una emisora de radio, reciben llamadas de españoles desde distintos puntos del planeta: Argentina, Alemania, Qatar, Indonesia, Sudáfrica, etcétera. Una no deja de asombrarse, y no porque el salir de tu país sea novedoso, y menos entre los españoles, sino por la diferencia de pensamiento de una generación y de otra que se resume en esta frase: “No pienso en volver”.

Arquitectos, pilotos, ingenieros, veterinarios…, no importa el trabajo o la preparación. Algunos confiesan que han hecho un estudio de campo desde aquí y ahora están buscando su oportunidad. Un padre llama. Sus dos hijos están fuera. Cada uno en un país diferente. Otro cuenta que su hija con una preparación que dejaría a cualquier presidente de un país colorado como un tomate, está trabajando por días de camarera en Holanda. “Ya le llegara su oportunidad” le dicen los locutores entre palabras de ánimo y risas un tanto fingidas.

Vente a Alemania, Francia…

Hemos preparado a una generación para que se tenga que marchar y no beneficiarnos de su talento. O somos un país extraño o estúpido. Hemos vivido una época de bonanza para la construcción y los que se han forrado a base de vender pisos como si fueran churros, y bastantes políticos aprovecharon la ocasión para aumentar su patrimonio al igual que otros tantos empresarios. ¿A costa de qué? De que un grupo de gente, preparada o no, que no sólo de licenciados vive un país, se prepararan para la nada.

Nos hemos encargado de desprestigiar la formación profesional, algo que en Alemania está muy bien visto y bien organizado no como aquí. Todos, inducidos por diversas razones hemos ido entrando como si lo hiciéramos al Paraíso Terrenal a las universidades ¿y ahora? Ahora hemos de sobrevivir trabajando en otros ámbitos que no implican pasar unos años de estudio y esfuerzos. ¿Quizás no seríamos más felices con un trabajo donde no requieran una licenciatura? A fin de cuentas lo que te ofrecen dista mucho de lo que sabes o puedes demostrar. Y de ahí a la frustración o depresión hay un paso.

Nos han educado mal a la hora de escoger nuestra educación. Un señor hablaba desde Alemania. Según contaba “Esto está muy pisado”, es decir, que tampoco es la panacea no hay cabida para tantos españoles, que alemanes en paro también hay.

Jóvenes y mayores: la diferencia

Se hace hincapié en los jóvenes y en las pocas ayudas que reciben por parte del Estado. Que los mayores, los jubilados están más protegidos,pero yo me pregunto ¿y los que no se pueden considerar jóvenes pero tampoco cercanos a la jubilación? Si no tienen un puesto de trabajo aquí, para ellos es mucho más complicado el emigrar. No digo que imposible porque imposible no hay nada.

Llama la atención el desconocimiento de muchos periodistas-tertulianos al comparar a los que se fueron en la década de los sesenta y los setenta con los que inician el viaje de no retorno: “Son jóvenes que ya no van maleta de cartón, sino con un portátil y hablando inglés, francés y alemán”. Una no puede más que abrir los ojos como platos y pensar ¿Esta persona que afirma estas cosas vive la misma realidad que los españoles de a pie? Muchos poseen carreras pero les falta idioma. Otros conocen el idioma pero no tienen una buena preparación.

El número de españoles que decidió emigrar ha aumentado un 21,6 % durante los primeros nueves meses del año en comparación con el mismo periodo del año pasado, según las estimaciones de población actual del Instituto Nacional de Estadística (INE)

Casi un millón de españoles han tenido que dejar España. ¿Todos son titulados? No. Insisto, de hecho existen casos de ingenieros que al llegar al país soñado no ejercen su profesión y son camareros ¡A mucha honra! Lo peor de esta generación forzada a marchar de su páis no es el hecho de aprender otro idioma, o adaptarse a otras costumbres. Lo peor es el motivo por el cual han de dejar sus ciudades, sus familias y su vida: la incompetencia de los que están arriba y no ven modificada la suya.

Una chica que llamó al programa (arquitecto, así se definió ella) dijo que vivía en la zona de Levante y que se marchó antes de que comenzara la crisis fuerte porque sabía que aquí no hay futuro. Evidentemente no piensa en regresar. Yo vivo en Levante y la comprendo. No es cuestión de hacer responsables sólo a los políticos y a algunos empresarios desalmados, también nosotros debiéramos hacer una reflexión:

¿De veras necesitábamos a tantos abogados, ingenieros o arquitectos? Ese tipo de orientación es la que se debiera dar antes de escoger una carrera. Y fomentar-ante todo- la Formación Profesional puesto que muchos licenciados a la hora de la práctica, de trabajar no saben muy bien por dónde empezar, por ello sí, se marchan fuera pero sólo los que poseen un buen expediente y han podido hacerse con algo de experiencia.

Lo que sirve para rematar esta reflexión es un momento surrealista: el hijo de Juan Valderrama, está grabando el tema “El emigrante” adaptado a nuestra época: el mismo paro, pero eso sí, el que quiera aparecer en su vídeo que se ponga en contacto con él a través de Facebook. Curiosa esta España nuestra.

En Pymes y Autónomos|Las razones para emigrar de los emprendedores,Éxodo de talentos

Imagen|Juana Sánchez

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