
Soy un ex-fumador, es más nunca he sido un gran fumador, pues empecé muy tarde a fumar, no recuerdo si con 22 o 23 años, y hace ya más de un año que no fumo, exceptuando algún día muy esporádico. Pero defiendo el pleno derecho a fumar, y por supuesto ello lo extiendo al lugar de trabajo, a la oficina.
La cruzada contra el tabaco la encuentro hipócrita en muchos aspectos e irracional en muchos otros, ni la comparto a nivel por ejemplo de salud, ni tampoco de protección de según que colectivos. Por una parte a nivel de salud considero que cada uno es muy libre de hacer lo que quiera, incluso de matarse. Y en segundo lugar, lo único que tiene que hacer el colectivo protegido es ir a otros lugares donde no se fume, opciones las hay para todos los gustos.




