Un estudio de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (Aeemt) refleja que existen unas 80.000 enfermedades de origen laboral. Frente a esta cantidad, en España las estadísticas sólo reconocen unas 30.000, por lo que sólo se declaran poco más de un tercio de las que se producen cada año.
Aeemt declara que las patologías laborales más frecuentes se deben al ruido y a las vibraciones; las osteomusculares; dermatológicas y las respiratorias y denuncian que, actualmente, no se consideran enfermedades de origen profesional las patologías cardiovasculares y mentales, al estar fuera de la lista española de enfermedades profesionales.


Hace unos días, leía la propuesta que está haciendo el Ministerio de Trabajo de
¿Cuándo fue la última vez que te tomaste una tarde libre o, sencillamente, fuiste capaz de estar quince minutos sin hacer nada, absolutamente nada? Carpe diem, vive el momento, era la máxima de la película protagonizada por Robin Williams, El club de los poetas muertos. Sin embargo vivimos pendientes por lo que todavía no ha pasado o por lo mucho que nos queda por hacer o por el matador “tengo que…”. En lugar de centrarnos en el presente vivimos pensando en los futuribles, es decir, en lo que va a ser, como si fuéramos inmortales o quizá precisamente porque nos sabemos mortales y queremos conjurar la fragilidad de la existencia humana actuamos así.