De entre los principales efectos que la crisis actual está poniendo de manifiesto, la morosidad ocupa el número uno. Esa morosidad, aplicada al IVA, ha llevado en varias ocasiones a que muchos hayan solicitado una revisión de este impuesto y pedir que se declare el IVA cuando se éste se cobra. Ahora mismo todos los contribuyentes obligados a presentar la declaración de IVA han de utilizar el criterio de devengo, es decir declarar el IVA en la fecha en que la factura se emite.
La situación actual ha elevado las quejas por el hecho de que muchos han de declarar el IVA de todas las facturas emitidas, estén cobradas o no, por lo que con un alto índice de morosidad se da la circunstancia de que se anticipa el IVA antes del cobro del mismo. ¿Sería beneficioso cambiar el criterio que utiliza el impuesto y utilizar el de caja, declarar el IVA cuando se cobra y no cuando se factura?







Hay gente que aún piensa que para un autónomo que acaba de establecer un pequeño negocio (una copistería, por ejemplo), tener a un par de metros una Administración Pública (el Ayuntamiento del municipio, por ejemplo), y que ésta te convierta de facto en su proveedor, es casi como que te hubiera tocado la lotería. Y nada más lejos de la realidad, puesto que esta situación le va a acarrear importantes problemas de liquidez.
Es unos de los grandes problemas de las empresas, la gestión de la tesorería. En primer lugar, hay que estudiar si la empresa genera beneficios o no. Si la empresa genera pérdidas, como es lógico, significa que tiene más gastos que ingresos, y evidentemente, a un plazo relativamente corto (depende con el capital que la empresa cuente), va a tener problemas para afrontar sus pagos. La solución es obvia, ampliar su capital.