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Lo siento mucho, me he equivocado. Caso Riot Cinema Collective

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Había pensado en escribir sobre "El Cosmonauta", un proyecto donde una película ha sido financiada por un grupo de personas. Me parecía interesante el modelo llamado crowdfunding o lo que es lo mismo: un modelo de financiación que comenzó destinado a subvencionar proyectos culturales y se ha extendido a la mayoría de las áreas empresariales y a las Pymes. Al documentarme tropecé con un serio problema.

El director, Nicolás Alcalá, contestó un correo de un chico que pedía trabajo en la productora y que adjuntaba su currículum. La contestación de lo más desafortunada, llegó a manos del gran público porque fue subida por parte del emprendedor. Increíble pero cierto. En ella se mofaba del desempleado y le daba una reprimenda absurda por su forma de expresarse. En cuestión de horas pasó de héroe a villano. Con la fórmula ya por todos conocida "lo siento mucho, me he equivocado", el antes nuevo genio de nuestro cine, quiso arreglar aquello, pero no le salió bien y pasó a ser la persona más odiada y con menor credibilidad pidiendo disculpas.

Puse en la balanza el crowdfunding y la reputación de una empresa que gozaba de la complicidad de ilusionados inversores, y me quedé con la segunda opción. El caso, aunque ya han pasado unos meses merece un estudio, una reflexión y sobre todo destacar una apreciación: nuestra empresa por pequeña que sea si está expuesta en Internet, en las redes sociales, siempre ha de cuidar y mantener una imagen exquisita; pero sobre todo si tu proyecto depende del apoyo económico de ciudadanos anónimos.

El principio

Con el desempleo elevado en España y las escasas ayudas para emprender, que un grupo de jóvenes se aventurara a realizar una película partiendo de la nada, era cuanto menos atractivo. Un ejemplo de superación gracias a la creatividad, al crowdfounding y a un trabajo duro. Ya se habían forjado una imagen positiva sin mucho esfuerzo.

Al entrar en su página veías una buena estrategia alrededor de su proyecto: la película, pero voy a centrarme en el fallo que cometió una sola persona y afectó a un grupo. La "equivocación" fue el contestar públicamente en un tono peyorativo a un chico que pedía trabajo en su productora Riot Cinema Collective. Y para ser más precisa colgar esa respuesta en Internet para que sus seguidores se mofaran y le rieran la gracia al director novel. Aquí se pueden leer ambos documentos. El currículum y la respuesta.

La reacción

Nunca debemos tratar mal a nadie. Pero menos hacerlo públicamente. Las disculpas llegaron rápidas, justo cuando vieron el aluvión de críticas en forma de comentarios rechazando ese comportamiento. Que a día de hoy sigue vivo y son muchos los arrepentidos de haber apoyado este proyecto.

Su producto gustaba, una gran comunidad se había unido en aquella causa, pero ¿reírse de un desempleado de manera tan cruel es propio de alguien talentoso? Y añado ¿inteligente? No. Más de dos mil comentarios le demostraron al joven Nicolás, que la mala educación no se premia.

Ipso facto se intentó explicar que un mal día, había sido el detonante de ese comportamiento. No sirvió. Muchos blogs especializados en la imagen y la reputación de la empresa, pusieron este caso como ejemplo de cómo hundir el trabajo de varios años, por un trato vejatorio y una demostración de prepotencia por parte del líder de un proyecto supuestamente revolucionario dentro del séptimo arte y su distribución.

El presente

Ya en 2013 todavía siguen en Internet grabadas a fuego, las palabras de este chico que se creció en un momento, y olvidó que estaba tratando con un ser humano de carne y hueso y sobre todo, que merecía su total respeto. No importa lo brillante que sea tu idea, tu empresa, tu película... al final, lo que importa es tener una buena imagen. Que los que han confiado en ti, te vean como alguien íntegro.

No creo en el que "hablen de mí aunque sea mal". Que los buscadores posicionen a esta productora en las primeras páginas no me parece una utilización inteligente del marketing. ¿Es una buena idea que el nombre de tu empresa esté presente en redes sociales, foros y blogs mostrando tu pésimo comportamiento en un momento tan delicado con millones de parados?

Busqué información sobre "El Cosmonauta" porque me parecía una buena idea. Pero admito que al leer este episodio por parte de uno de los responsables, casi el más importante: el director, se me quitaron las ganas de ver la película cuando se estrene o de conocer más sobre este proyecto que, en mi opinión daña y mucho, a otros que pretendan utilizar el crowdfuning como método de financiación.

Imprescindible para tener una imagen respetable y creíble:

  • Antes de contestar a un correo pensar muy bien qué se va a decir
  • Si se ha cometido un error pedir disculpas al momento
  • Si se ha cometido un error grave, pedir disculpas y pensar seriamente en nuestro rol en la empresa
  • Recordar que juventud no es sinónimo de "todo vale" o: todo se me perdona porque soy inexperto
  • Tener como bandera la humildad y el trabajo duro. Una buena combinación para demostrar nuestra valía
  • Ser agradecido y respetuoso con tu público
  • Practicar la empatía y ser coherente con la imagen que hemos trasladado a nuestros seguidores
  • Las disculpas en Internet han de ser inmediatas y sobre todo, creíbles
  • Ser consciente del contexto. Con más de cinco millones de parados, burlarse de uno es burlarse de todos
  • Si tu negocio está siendo financiado por pequeños inversores, no les decepciones con una pésima reputación
  • Si tu profesión es la comunicación ¿por qué no crear un vídeo pidiendo disculpas? Una imagen es más potente que unas líneas

La ley del contagio, provoca que muchas empresas sean asociadas a su fundador, en este caso también. Pero en vez convertirse en un valor añadido, se ha transformado en un fuerte dolor de cabeza para la productora y las personas que han apostado por este chico. Para ganar la simpatía de tu público no basta con ser bueno en tu trabajo, también has de tener un comportamiento intachable.

Todos cometemos errores, por ello somos seres humanos imperfectos, pero insultar y vejar a una persona va más allá de un inocente fallo. Afecta a la imagen de la empresa y desgraciadamente a tu idea por muy brillante que fuera. La arrogancia no es una buena consejera.

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Imagen|juanasanchez

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