¿Cómo protocolizar sin caer en formalismos?

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La forma en la que se han desarrollan las cosas, la asignación de responsabilidades y la manera de mediar entre los distintos conflictos, resumiendo, el protocolo, es algo necesario para el funcionamiento de la empresa. Día a día, surgen muchos tipos de conflictos que han de resolverse, y para los que no disponemos del tiempo necesario para mediar en ellos.

 Por tanto, diseñar un protocolo en la empresa es importante por dos aspectos principalmente:


  1. Clarifica las normas y resuelve posibles conflictos de manera automática, al conocer cada integrante las funciones de cada uno y sus responsabilidades
  2. Aumenta la productividad del equipo al no necesitarse tiempo para la resolución de conflictos


Una vez expuestas sus ventajas, y una vez justificada la existencia de un protocolo de empresa. También tengo que decir que un protocolo excesivo o formalismo puede volverse en nuestra contra, puesto que si establecemos normas ‘complejas’, los miembros de la organización tardarán mucho más tiempo en resolver conflictos, detrayendo un precioso tiempo a las tareas importantes.

En conclusión, lo ideal sería elaborar un protocolo de actuación para la resolución de conflictos y localización de responsabilidades, pero eso sí, utilizando la lógica y sin olvidar el fin último por el que se hace, la minimización de los tiempos perdidos y la ganancia neta de eficiencia.

En Pymes y Autónomos | La importancia de las formas
Imagen | agecombahia

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