Asesores de empresas: ¿son necesarios? (I)

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Un lector de nuestro blog nos pregunta, entre otras muchas cuestiones, hasta qué punto le conviene a un trabajador autónomo contratar los servicios de una asesoría, cuáles y a qué precio. Si bien es cierto que en el caso de sociedades o empresarios que están obligados a llevar la contabilidad de acuerdo con el código de comercio esa inquietud no suele plantearse dado que la contabilidad es un trabajo, cuanto menos pesado entre otras cosas, en los casos que esa obligación no existe, puede parecer que los servicios no estén justificados.

Vaya por delante que asesorar es mi modus vivendi. En fin, que si esperáis un no por respuesta… ya podéis dejar de leer este post. La contestación a la primera pregunta ¿Es conveniente contratar un asesor? pasará por una serie de interrogantes. Lo que realmente debe preguntarse el lector (empresario) es lo que sigue…

En primer lugar:
¿Estoy contento con los servicios que me ofrecen? ¿Me garantizan que en caso de errar en la confección de declaraciones responderán de la sanción? ¿Responden de forma satisfactoria mis dudas? Y eso no significa dar la razón al cliente en todos los casos ¿Me aconsejan de forma razonable cuando les planteo algún problema? ¿Tienen otros clientes pertenecientes a mi sector?

Seguidamente, en caso de prescindir de sus servicios:
¿Hubiera pagado más impuestos? No sirve pensar que se hubiera pagado menos si existen responsabilidades por infracción tributaria ¿Hubiera confeccionado todas las declaraciones de forma correcta? ¿Hubiera omitido algún parámetro, dato o importe? ¿Estaría más angustiado? ¿Tendría mucho menos tiempo libre? ¿Cuál sería coste/sanción de cometer un solo error?

Y finalmente decidir:
¿Cuál debe ser mi trabajo? ¿Me puedo permitir el lujo de perder el tiempo en la confección de declaraciones fiscales, en la búsqueda de legislación, en la discriminación de la que es o no relevante para mi negocio? ¿Puedo estar al corriente de todas las actualizaciones y cambios que se suceden? ¿Sabré implementar esos cambios de forma eficiente? ¿No sería ese tiempo más valioso si lo dedicara a mi negocio?

Podría seguir así hasta aburrir. Como empresario se puede estar al corriente de las novedades que se suceden, es bueno cierta inquietud al respecto (de hecho es primordial); pero de ahí a llevar a cabo esa tarea personalmente, aunque os parezca la más fácil del mundo… creedme, es un craso error.

A veces a uno le puede dar la sensación que el servicio ofrecido es inexistente o trivial porque no mantiene prácticamente contacto con su asesor, o porque únicamente habla con él para informarle de los importes a declarar, sin más; pero eso es como todo en la vida. Es como apuntarse a un gimnasio en septiembre, no ir un solo día y darse de baja en diciembre.
¿Me han estafado o no he aprovechado los servicios que me ofrecen?

A vuestro asesor, visitadle, preguntadle, informadle de lo que hacéis, dialogad con él, veréis como ya no cuestionáis tanto sus servicios, es más, probablemente os sorprenda conocer la responsabilidad que conlleva su trabajo, sus conocimientos, su absoluta organización y los frutos que de él podéis extraer.

Probad…

Si la pregunta es ¿son necesarios? la respuesta es sí. Otra cosa es que la calidad no sea la deseada. En ese caso debéis valorar si intervenís de forma activa en el servicio; si no es así, hacedlo. Si pese a ello sigue sin gustaros, o no responden como cualquier otra empresa de servicios… cambiad.

Por cierto, no se puede valorar un buen servicio si la pregunta inicial deja mucho que desear. Os cito un ejemplo: ¿Cómo puedo forrarme sin pagar un solo euro de impuestos?

Para eso no se necesita un asesor, sólo mucho morro, ningún escrúpulo y mucha suerte para que no te pillen.

Imagen | Galería de Comedy nose

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