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Aprender a emprender desde la escuela

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Uno de los mayores problemas que tiene nuestro sistema económico es la poca cultura emprendedora que tenemos en nuestro país. Ya tratamos este tema en nuestro post Jóvenes en paro... ¿y el autoempleo? donde reflejábamos que sólo el 2% de los universitarios españoles tiene iniciativa emprendedora. La falta de educación emprendedora es una de las causas de que haya una inmensa mayoría de jóvenes que aspiren a ser funcionarios y muy pocos que manifiesten inquietudes empresariales.

Por eso sería importante empezar a fomentar ese espíritu emprendedor desde nuestro sistema educativo. Esto no es un concepto nuevo, es más, se lleva haciendo desde hace muchos años, el problema es que son iniciativas extraordinarias en lugares concretos y no de generaliza esta práctica, como, por otra parte, sería deseable. Algubas de estas iniciativas las podemos ver en un reportaje que publica hoy Cinco Días

Uno de estos proyectos surge del organismo público Ciudad Industrial del Valle del Nalón (Valnalón) que desde 1987 trata de regenerar empresarialmente la Cuenca del Nalón, en Asturias. La idea pretende fomentar la "capacidad de crear, de asumir riesgos, liderar, motivar, comunicarse, negociar, tomar decisiones, planificar". Así pusieron en práctica en 1993 la cadena de formación de emprendedores como asignaturas optativas en el sistema educativo, desde los cursos de primaria hasta la universidad.

En el programa Emprender en mi escuela, para niños de entre 8 y 11 años, los alumnos deben constituir una cooperativa para fabricar productos en clase y después venderlos en mercados. Estos pequeños empresarios elegen el producto a vender en la asamblea de la cooperativa e incluso realizar estudios de viabilidad. "Se desarrolla la autonomía del niño, la importancia del trabajo en equipo y el manejo del dinero.

No se trata de dar a los niños conocimientos específicos de la actividad empresarial, sino inculcarles aquellos aspectos en los que se basa el espíritu del emprendedor y que, de esa manera, se familiaricen con una serie de conceptos indispensables para que crezca en ellos la inquietud por el mundo empresarial. Además es importante que tomen como naturales una serie de pautas que más adelante servirán para que, aquellos que realmente pasen luego al mundo de los negocios, puedan defenderse de manera correcta en ese entorno.

"Se consigue tener un visión diferente de la actividad económica, además de la puesta en valor de ser empresario, ya que muchas veces la emprenduría no reluce, porque en las familias lo que se dice al joven es que busque un buen trabajo en una buena empresa, no que sea él mismo el empresario" comenta el Consejero de Industria y Empleo del Principado, Graciano Torre.

Por supuesto, es una apuesta a largo plazo pero es la única manera de conseguir que nuestra cultura aprecie el esfuerzo de ser empresario y, de esta manera, se incremente ese porcentaje de jóvenes que aspiren a emprender y a tener su propia empresa.

En Pymes y Autónomos | ¡Aprende jugando! Imagen | Grupo Educativo

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