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Acoso laboral en momentos de crisis

Acoso laboral en momentos de crisis
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El acoso en el trabajo por parte de los compañeros no es una novedad, pero si pensamos en el momento que vivimos donde un empleo puede suponer que una familia pase de ingresar una cantidad de dinero a la nada, resulta más desagradable si cabe. Leí el caso de una mujer joven que trabajaba en una empresa de limpieza. Llevaba cinco años en el puesto y estaba contenta, hasta que un día le pidieron que formara a una nueva compañera.

Con gusto y paciencia enseñó a la novata que se convertiría en compañera y, a la vez, en la causante de sus quebraderos de cabeza meses más tarde. El acoso laboral en momentos de crisis como ahora, se suelen enfocar en la figura del responsable y el empleado, cuando en muchas ocasiones esta problemática se da entre personas que ostentan el mismo rango.

Según diversos estudios, a este tipo de acoso se le llama 'mobbing horizontal'. Es decir, sucede en un grupo de iguales hacia los que se mantiene una subordinación, sin que realmente exista esa jerarquía de manera real.

La hostilidad que proviene de este tipo de persona es persistente, llegando a adoptar métodos de influencia que van desde la infravaloración de las capacidades, hasta el desbordamiento por la asignación de tareas; en el caso que nos ocupa, la acosadora obligaba a su "subordinada" a subirse a alturas considerables para limpiar lugares recónditos, poniendo en peligro su integridad física.

Aunque no es fácil demostrar este tipo de acoso, sí existen herramientas para denunciar. Según la Constitución Española, el acoso laboral vulnera los siguientes derechos:

  • Derecho a la dignidad personal (Art. 10)
  • Derecho a la igualdad y a la no discriminación (Art. 14)
  • Derecho a la integridad física y moral (Art. 15)
  • Libertad ideológica y religiosa (Art. 16)
  • Derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen (Art. 18)

Con nuestras leyes, una persona que esté atravesando un acoso laboral por parte de su superior o de un compañero puede denunciar utilizando estas vías. Es posible que la persona que debe denunciar no quiera hacerlo si considera que su acosadora (en este caso) mantiene una buena relación con su superior y sea ella la que salga perdiendo.

Este tipo de comportamiento a la larga influye en la salud de quien es vejado a diario. La ansiedad, la depresión, y sobre todo la falta de motivación para acudir a su puesto de trabajo es lo habitual. La otra parte demuestra tener un serio problema al molestar y maltratar a su compañera sobre todo siendo consciente de que si la despiden su economía se verá resentida.

En las empresas existen protocolos a seguir en una situación de acoso laboral, pero desgraciadamente son muy pocas las que llevan a cabo lo que reflejan los papeles, sobre todo cuando se produce un caso y la víctima lo comenta tímidamente entre un grupo reducido de compañeros.

Diversos factores, el fundamental la crisis económica, influyen a la hora de realizar investigaciones por parte del empresario para comprobar que se cumple la ley y no se está vulnerando ningún derecho del trabajador.

En este contexto donde no hay dinero para invertir en dichos programas de prevención, resulta mucho más fácil para el provocador dar rienda a ese comportamiento hostil. La denuncia a pesar de lo que pueda suponer perder un trabajo es fundamental, si las cosas funcionan como deben será el acosador el que termine yéndose de la empresa.

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Imagen|Saluda UdeA

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