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Qué debemos considerar antes de actualizar nuestro viejo ordenador a Windows 10
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Qué debemos considerar antes de actualizar nuestro viejo ordenador a Windows 10

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El próximo 14 de enero es el último día que Windows 7 recibirá sus actualizaciones de seguridad. Lo cierto es que para muchas empresas puede parecer un alivio tener que estar pendientes de esta actualizaciones, pero la realidad es que con las exigencias actuales del RGPD y la LODPGDD, si vamos a tratar datos personales no podemos tener en la empresa un equipo que pueda sufrir un agujero de seguridad y no vaya a ser corregido. Actualmente sigue siendo posible actualizar equipos con Windows 7 a la última versión del sistema operativo, pero ¿qué debemos considerar antes de actualizar nuestro viejo ordenador a Windows 10?

Muchas empresas han dejado esta cuestión para el final y es en los últimos meses del año cuando se empiezan a poner en marcha para actualizarse. No sabemos realmente hasta cuándo permitirá Microsoft esta actualización a Windows 10 desde 7, así que conviene no dejarlo para mucho más adelante.

¿Merece la pena actualizarse o es mejor invertir en un equipo nuevo?

Lo primero que debemos preguntarnos es si ¿merece la pena actualizar o buscamos un ordenador nuevo? Hay que tener en cuenta los años que tenga nuestro ordenador, pero también sus componentes. Si compramos un equipo de calidad hace 7 años puede que resulte interesante actualizarlo. Si compramos uno muy barato hace 5, puede que no sea una buena idea.

En este caso es interesante evaluar la versión de nuestro procesador y la cantidad de memoria que tenemos. Pero también una cuestión más subjetiva, estamos trabajando bien o todo ya nos va muy lento. Mi recomendación sería que todos los procesadores anteriores a la serie 4000 de Intel iCore no merecería la pena invertir. Si tenemos procesadores Celeron o de baja potencia, limitará mucho la capacidad del ordenador.

El RGPD lo cambia todo a la hora de mantener ordenadores obsoletos en un entorno empresarial

En todo caso podemos realizar la actualización y en caso de que no nos convenza invertir en un ordenador nuevo. Lo único que perdemos es un poco de tiempo. La otra opción pasa por actualizar algunos componentes de nuestro ordenador. Lo más sencillo es disco duro y aumentar memoria.

Una vez actualizado se puede realizar una copia exacta de nuestro disco a uno de tecnología SSD, mucho más rápido en cuestiones que tienen que ver con la lectura y escritura en disco, lo que mejora de forma notable el rendimiento del equipo. Si además aumentamos la memoria, donde la mayoría de ordenadores de puesto de trabajo tiene 4 GB, y la doblamos a 8 GB habremos potenciado de forma notable nuestro equipo.

La inversión se puede reducir de 600 euros que nos puede costar un equipo nuevo a unos 100 de actualización de componentes. Y alargamos la vida de nuestro ordenador unos tres o cuatro años más sin problemas, por lo que es una cuestión interesante a la hora de rentabilizar la inversión. No trabajaremos tan rápido como con un ordenador de última generación, pero en muchos casos tampoco se aprovecha esa velocidad extra.

Cómo actualizar a Windows 10

Si vamos a realizar la actualización de componentes hay que decir que el orden de los factores si puede alterar el producto. Dicho de otra manera, mejor hacer un clon de nuestro disco con Windows 7 y actualizar a 10, que actualizar primero y luego hacer el clon. De esta manera si algo sale mal siempre tenemos la opción de poner el disco original y que todo siga funcionando.

Una vez realizada la copia en el disco SSD e instalado y arrancado solo tenemos que ir a descargar la herramienta de creación de medios de Windows 10. Una vez descargada ejecutamos, realizará la revisión de compatibilidad de aplicaciones y si todo está correcto nos dejará actualizar. El proceso será más o menos largo en función de la capacidad de nuestro ordenador, una razón más para actualizar los componentes antes de hacer el cambio.

Lo más probable es que a estas alturas haya más de un equipo con Windows 10 en la empresa ya existan más equipos con este sistema y tengamos controladas si existe alguna incompatibilidad con las aplicaciones que utilizamos normalmente o no. En todo caso es una tarea que se puede realizar en estas vacaciones de Navidad aprovechando que muchos se toman un par de días libres. Después en Enero muchas empresas ya tienen una carga importante de trabajo y siempre será más complicado.

Como caso excepcional hay que recordar que el fin del soporte también llega a los servidores con Windows Server 2008 R2, que pueden utilizar también en las empresas. Esta es una cuestión mucho más delicada, porque implica mucho más trabajo, una planificación más minuciosa y afectará a todos los usuarios de la empresa. La opción aquí pasa por cambiar de servidor, a Windows Server 2019 y la inversión es bastante más elevada que el cambio de un simple puesto de trabajo.

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