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La oficina inalámbrica

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Hoy en día hemos llegado a un punto en el que es posible montar una pequeña oficina en la que todas las comunicaciones sean inalámbricas. La utopía de la oficina inalámbrica era hasta hace poco sólo un perspectiva de futuro, en el que se los ordenadores no dependerían de los cables para poder comunicarse entre ellos. Pero hay que tener algunas cosas en cuenta a la hora de montar esta oficina inalámbrica.

En primer lugar tendríamos que dotar a nuestra oficina de un buen equipo de comunicaciones inalámbrico, que como mínimo cumpla con el estándar 802.11 n y nos permita la comunicación a alta velocidad entre los equipos. Ahora bien, llegado este punto a muchos les puede asaltar la duda de que elegir, si un router o un switch. Para tomar una decisión tendremos que saber en que sentido fluye nuestro tráfico de datos y en función de esto decidir que hacemos. Si la mayor parte de nuestros datos se mueven entre nuestros equipos, los archivos que compartimos, yo elegiría un buen Swicht que tuviera algunos extras además del estándar inalámbrico antes comentado. Si el tráfico se dirige mayoritariamente hacia fuera, hacia internet, pues entonces elegiría un router que gestionase mejor este tráfico.

Los equipos de red que elijamos tendrían que proporcionarnos la comunicación de forma sencilla y segura. Hay que asegurarse de poder configurarlos correctamente para que no pueda entrar cualquiera en nuestra red. Otra de las cuestiones que me preocuparía que tuvieran sería como mínimo un puerto USB sobre el que poder compartir un dispositivo. Muchas impresoras hoy en día vienen ya con conexiones inalámbricas, pero no todos los dispositivos lo tendrán, ya sea un escaner que queremos que sea accesible en la red u otro tipo de dispositivo.

Luego deberemos tener ciertas consideraciones básicas y de sentido común. Si tenemos un NAS, lo mejor será conectarlo de forma cableada a la red, ya sea al switch o al router, y desde aquí repartir. Ya se encargará de gestionarlo el dispositivo de red seleccionado. Aunque tengamos en el NAS una interfaz inalámbrica es recomendable que la conexión al dispositivo de red sea cableada. Se trata de un dispositivo pensado para hacer un uso intensivo de la red y que podemos colocar donde queramos.

router en rack

¿Hasta donde es escalable un sistema como este? Pues la verdad es que no tiene que funcionar mal si se dimensiona adecuadamente. No todos los usuarios hacen un uso intensivo de la red, ni este se produce a la vez, por lo que su funcionamiento puede ser tan efectivo como el cableado tradicional y tiene menos costes asociadas para muchas empresas.

No hace falta que todos los ordenadores sean portátiles para llevar a cabo estas conexiones, una tarjeta de red inalámbrica para un equipo de sobremesa no nos cuesta más de 20 euros ya sean de las que se instalan en placa base o de las que van en un stick USB. No toda la conexión de la oficina tiene que ser inalámbrica pero si tenemos que ampliar nuestra red podemos tener en cuenta esta opción.

Por último una cosa que hay que saber es cómo gestionan la conexión dos dispositivos de red. Siempre se transmite a la velocidad del dispositivo de menor rango. Es decir, si nuestra red inalámbrica puede funcionar a 300 Mbps pero nuestro portátil tiene una tarjeta de red que cómo máximo permite transmitir y recibir a 54 Mbps, será a esta última velocidad a la que se transmita.

Con todos estos datos podremos montar o ampliar nuestra oficina sin tener cables de red por toda la oficina, ahorrando costes y mejorando la sensación de modernidad que puede ofrecer nuestra empresa. Y vosotros, ¿cómo gestionáis las comunicaciones de vuestra oficina?

En Tecnología Pyme | Aprobado el estándar 802.11n para redes inalámbricas Foto | Andrew* & cell105

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