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El ordenador: ¿un misterio para los trabajadores?

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Hemos hablado en diversas entradas de la importancia de la formación de los trabajadores en informática, permitirles conocer las herramientas que manejan para que sean productivos y capaces de resolver por sí mismos problemas sencillos. Puede parecer que el ordenador es un misterio para muchos compañeros, pero la realidad es menos sangrante de lo que pudiera parecer, la mayoría de ellos, cuando les interesa, son perfectamente capaces de solucionar por sí mismos la mayoría de las dificultades que surgen, no son tan ignorantes como muchas veces nos quieren hacer entender.

Es curioso, pero tras una revisión de rutina de los equipos de escritorio de la empresa me he dado cuenta que todos y cada uno de ellos utilizan software que yo no les he instalado (cuando me llaman hasta para encontrar una barra de herramientas en Word). Todos tienen su Messenger, son capaces de encontrar sus series favoritas en Internet y se comunican a la perfección con familiares y amigos a través de Skype, han instalado y saben utilizar todos esos programas y servicios sin haberme hecho una sola pregunta al respecto, y estoy mosqueado.

Lo estoy porque no entiendo que una persona sea capaz de descargar, instalar, configurar y darse de alta en un servicio como Skype y no sepa como instalar una impresora ni leyendo las instrucciones. Bueno, en realidad sí lo entiendo, la diferencia está en el interés que despierta uno u otro problema en ellos. Hacerse el tonto es un arte que muchos de nosotros dominamos a la perfección.

En muchas empresas existe la creencia errónea de que todo lo que tenga que ver con un ordenador es responsabilidad del responsable de informática, y hay que desterrarla lo antes posible. No digo que todos tengan que ser expertos, pero sí que hay que saber discriminar el área de responsabilidad de cada uno, y aquí la dirección de la empresa tiene mucho que decir, convencido el jefe tenemos buena parte del trabajo hecho.

Como solución temporal, y a riesgo de pecar de borde, diría que debemos ser firmes y no dejarnos torear y, si no es posible, asumir el despiste como actitud defensiva. Cada vez me doy más cuenta de que el "apaga y vuelve a encender" o el "ahora no puedo mirarlo, luego te llamo", solucionan más problemas (sobre todo los que no lo son realmente) que todo un departamento de informática bien equipado.

En Tecnología Pyme | El informático y el cuello de botella

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