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De economía y escalabilidad de las comunicaciones

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Hace ya unas semanas que le vengo dando vueltas a la economía y escalabilidad de las comunicaciones. Muchas organizaciones parece que le tienen fobia a utilizar las redes inalámbricas, siempre con las consiguientes medidas de seguridad, que pueden hacer que nuestra organización tenga un sistema de comunicaciones escalable, eficaz y a un coste bastante ajustado.

Suponemos una oficina que no trabaja con datos sensibles más allá de los que tiene de sus clientes, nada de realizar transacciones bancarias, envío de dinero, etc. lo que puede ser el tráfico normal de una oficina. En este sentido podemos planificarlo de forma que las comunicaciones estén cableadas, o sean inalámbricas y en ambos casos no tendríamos que tener problemas. No veo ningún inconveniente en el caso anterior a la hora de planificar comunicaciones inalámbricas en la oficina, ni veo por qué ningún administrador de redes tiene que poner el grito en el cielo si estamos usando el WiFi. Para empezar, si no deseamos que se utilice tal canal, la primera medida de seguridad es deshabilitarlo. Muchas veces somos demasiado paranóicos y vemos fantasmas donde realmente no los hay.

No es tan sencillo romper los protocolos de seguridad inalámbricos, que se puede hacer, pero si tenemos las debidas medidas de seguridad en nuestro tráfico seguro que lo pondremos lo suficientemente difícil como para hacer desistir a nuestros intrusos pontenciales. Respecto al coste del punto de red, hoy por hoy podríamos decir que un punto de red inalámbrico tiene un coste equiparable al coste del mismo cableado. Si nuestra empresa trabaja con portátiles, decididamente será más económico.

Además tenemos que tener en cuenta que nuestra red de comunicaciones local, nuestra LAN, que una vez que el tráfico entra en el router la comunicación ya va cableada. Por lo tanto, el riesgo potencial de una brecha de seguridad es posible pero improbable, vamos que es más sencillo perder información a través de un empleado descuidado que de una intrusión en nuestra red desde el exterior.

Por lo tanto, hoy en día podemos decir que montar una red inalámbrica que complemente la red de nuestra oficina no sólo no supondrá ningún riesgo, sino que además podría suponer un ahorro respecto a la misma ampliación de puntos de red cableados. Pero claro, cuando pedimos un presupuesto para puntos de red, que si la seguridad, que si la velocidad, que si... todo son excusas a favor de la red cableada pero todas ellas están hoy en día fuera de la realidad del mercado, al menos esta es mi percepción.

En Tecnología Pyme | La oficina inalámbrica Foto | Arkangel

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