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La "venganza empresarial" es un plato que se sirve frío

La "venganza empresarial" es un plato que se sirve frío
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Me remonto al año 2000. Una empresa consiguió engañarme como un chino. Pagué por unos trabajos tres veces más que la cantidad que me hubiera cobrado la empresa más cara del sector y zona geográfica.

A esto se le llama pagar la novatada, nuca mejor dicho, protesté una vez finalizados los trabajos y la empresa en cuestión me dijo que “las condiciones aceptadas en un principio eran las condiciones”. No soy rencoroso, pero desde aquel día se la juré a esta empresa. Cosas del destino que pasados unos años han pagado la jugada, y mucho más caro.

Hace un par de años necesitaban unos artículos de los que vende mi empresa, sector del que ellos desconocen bastante. Cuando vi la hoja de pedido, me hice cargo personalmente de pegarles la clavada del siglo. He conseguido que paguen cuatro veces más de lo que les hubiera cobrado cualquier otra empresa de la ciudad, de las pocas que hacemos ese tipo de trabajos.

Hemos llevado a cabo todas aquellas malas artes que podáis imaginar, como puede ser pacto de precios entre competencia, filtración de información de unas empresas a otras, mentir en los plazos… hasta que he conseguido que me dejaran el trabajo a mí (favores a todos nos deben) y he conseguido que el pedido les saliera muy, pero que muy caro.

Además, habilidosamente, les dejamos fuera de presupuesto unos puntos que no habían solicitado pero que eran obligatorios suministrar para llevar a cabo los trabajos. Ahí la clavada ha sido espectacular, siguiendo la misma línea que ellos utilizaron hace años.

Una vez que se ha terminado todo el trabajo y se ha cobrado, me he permitido la licencia de llamar al gerente, refrescarle la memoria en el suceso que nos ocurrió en el año 2000, comentarle que le hemos hecho la jugada de la cabra y que le ruego encarecidamente que no me vuelva a pedir ni la hora.

¿Es buena esta política comercial? No, en absoluto. ¿Se lo merecían? Por supuesto. Hemos echado a un cliente a la calle, se lo hemos dicho y hemos actuado contra todas las normas de márketing, comerciales y de gestión de cartera de clientes que se pueden llevar a cabo.

La enseñanza que todos tenemos que aprender es muy fácil. Los excesos de hoy, se pueden pagar muy caros mañana y nunca se sabe lo que vas a necesitar en un futuro. Es preferible escuchar al cliente la primera vez, no abusar de tu posición dominante y marginar a un cliente pequeño porque ese mismo cliente, en un futuro te puede jugar una muy mala pasada en cuanto pueda.

Imagen | luisar
En Pymes y Autónomos | Los clientes nocivos

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