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El descuento de pagares

El descuento de pagares
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Después de haber hablado de las letras de cambio y de su descuento, toca dedicarle un post a los pagares, quizás uno de los efectos comerciales más utilizados,en lo que tiene mucho que ver la colaboración de los Bancos. Y es que creo que, prescindiendo de una definición ortodoxa, muchos entenderán mejor el concepto de lo que es un pagaré si lo describo como un cheque a plazo, es decir, un cheque que emito pero al cual coloco una fecha de vencimiento. Hasta ese momento, no estoy ob ligado al pago.

Me parece interesante esta aproximación ya que por un lado comparamos al pagaré con una herramienta mucho más conocida, como es un cheque. Por otro, me permite recordar a la gente, que por mucho que en un cheque ponga una fecha de emisión posterior a la real, el cheque es pagadero a la vista. Para conseguir ese efecto, no debemos emitir un cheque, debemos emitir un pagaré, cosa que nos facilitan los Bancos, pues lo mismo que emiten talonarios de cheques contra nuestra cuentas corrientes, también nos pueden facilitar un talonario de pagares. Algunos, para simplificarlo, solo usan pagares, que al poner la fecha de vencimiento del día de la entrega funcionan igual que un cheque.

En comparación con las letras, los pagarés suponen una simplificación. Al igual que ocurre en muchas letras, librador y librado coinciden, y al hacerlo, son por definición efectos aceptados. Su emisor reconoce esa deuda, esa obligación al pago en una fecha cierta. Y al igual que ocurre con las letras( y con los cheques) son títulos con fuerza ejecutiva, es decir, tenemos la opción de recurrir al procedimiento ejecutivo.

Generalmente, cuando hablamos de pagares hablamos de pagarés bancarios, impresos por el Banco contra una de sus cuentas, y de los cuales hace entrega, bien en talonario bien en rollo, a la empresa. Pero también se pueden emitir por la empresa pagares no bancarios, que pueden o no llevar dicha domiciliación. Es algo en franco retroceso, pero que no nos debe extrañar.

Por lo de más, la liquidación es muy similar a la que hemos visto con las letras. Una diferencia sustancial es que los pagares, a diferencia de las letras no llevan incorporados los timbres, el impuesto de AJD al que esta sujeto el descuento de efectos. Por ello, en la liquidación de nuestra remesa el Banco nos cobrará el impuesto correspondiente, debiendo tener en cuenta que nos repercutirán ese coste. Otra diferencia menor es que el sistema a través del de que procedería a cobrar un pagaré que no se descontase no es el mismo que el de las letras. Internamente los Bancos utilizan el mismo sistema que para cobrar los cheques, lo que supone una mayor rapidez.

Una cláusula relativamente frecuente en los pagarés es la llamada cláusula de No a a la Orden. Con ella se trata de evitar que se endosen los créditos que conlleva el pagaré con fuerza ejecutiva. Muchas empresas de la Gran Distribución introducen esa clausula en sus pagarés. Con ello tratan de evitar que un Banco, o un acreedor de su proveedor pueda reclamarles con fuerza ejecutiva esa deuda. ¿Por qué? Tratan de apretar con ello a sus proveedores para que cumplan sus compromisos.

¿Significa que no se pueden descontar? De ninguna manera. Frente a lo que muchos sostienen estos pagarés se pueden descontar o endosar. El problema es que el Banco o el acreedor al que se le entrega es consciente de sus limitaciones, de que de un modo ejecutivo, solo podrá reclamar dicha deuda a quien se la transmite, no al librado original o otros miembros de la cadena de endosos. Y en muchas ocasiones, la garantía que para el Banco suponen uno u otro es muy distinta. Sin embargo , lo suelen admitir.

Una curiosidad de estos pagarés No a la Orden es que no generan AJD, están libres de timbres, lo cual supone un ahorro considerable. Precisamente por ello, a muchos pagares no emitidos originariamente como No a la Orden se les incorpora esta coletilla a posteriori, antes de llevarlos al Banco. Es sumamente curioso como entonces, los mismos que lo han hecho, se muestran sorprendidos por los posibles reparos de la entidad financiera para descontarlos. No son conscientes de que sus actos tienen consecuencias, que no se trata de mera semántica.

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Imagen | gotto78

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