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Casi una de cada cuatro empresas españolas podría estar en quiebra técnica, según el Banco de España

Casi una de cada cuatro empresas españolas podría estar en quiebra técnica, según el Banco de España
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En España, la pandemia de la COVID-19 ha dejado un panorama desolador no solo en cuanto a saldo de contagiados y fallecimientos, sino también desde el punto de vista económico. Las esperanzas en torno a una recuperación en "V" se han desvanecido, y ahora queda ver cuándo podremos recuperar los niveles de producción y empleo previos a febrero de 2020.

Al desplome del PIB y el impacto que esta variable ha tenido sobre el mercado de trabajo se le une ahora el número de empresas que pueden sucumbir a esta crisis sin precedentes. Y es que, según el documento elaborado por el Banco de España "Las necesidades de liquidez y la solvencia de las empresas no financieras españolas tras la perturbación del Covid-19", en el que realiza una simulación de los cuatro trimestres de este año, las quiebras empresariales pueden ser históricas este año.

El informe cifra las necesidades de liquidez de las empresas en unos 230.000 millones de euros, pero este quizá no sea el mayor de los problemas, ya que el regulador deja entrever que el número de quiebras técnicas puede haber crecido hasta el 22% del total de las sociedades que operan en España, es decir, rozando un cuarto de las mismas.

Recordemos que una quiebra técnica se produce cuando el valor de los pasivos (de las deudas contraídas) es superior al valor de los activos, dando como resultado un patrimonio neto negativo ocasionado por pérdidas del negocio. Esto no quiere decir que la empresa vaya a desaparecer, al menos de manera inmediata, pero sí es un buen indicador de que la empresa está con problemas financieros serios.

A este panorama tan desolador hay que sumarle una variable más: la proporción de empresas con una probabilidad alta o muy alta de impago habría aumentado 10 puntos porcentuales hasta situarse por encima del 30%. Es decir, una de cada cuatro empresas se situaría en quiebra técnica, y de las tres restantes, casi una de cada tres en riesgo de impagos.

Evidentemente, esta crisis se habría cebado más con las pequeñas y medianas empresas, que han sido mucho más vulnerables ante la paralización de la economía derivada del confinamiento, que con las grandes corporaciones, por lo que el impacto sobre el empleo sería más reducido.

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