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Líderes de cara, pobres en gestión

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Llevo varios días pensando en algunos nombres como Joan Laporta o el Sr. Martin...SA, o más del pasado como Mario Conde; y he llegado a la conclusión que para dirigir no basta con querer sino que también más que necesario saber.

Los dos primeros, no están pasando por su mejor momento y en ambos se cumplen dos características; cuando llegaron a sus respectivos cargos suponían que eran el revulsivo ideal, el perfil mas aconsejable a seguir e incluso piezas que pasarían a formar parte del escenario de sus empresas de manera inamovible. Ambos compartían la capacidad innata de liderar con muy buena mano, buena red de contactos a todos los niveles. 

Pero a día de hoy la realidad es bien distinta. Laporta aferrado con uñas y dientes a su sillón presidencial con un club de fútbol en crisis, donde parece ser que no lo quiere ni el utillero del equipo y Fernando Martín con el honor de haber presentado el concurso de acreedores de mayor volumen de la historia de España, y a lo mejor me equivoco la quiebra más escandalosa de los últimos tiempos; vamos colilla con Fórum y Afinsa.

¿Como han conseguido venderse tambien estos señores cuando han demostrado que de gestión andan regular tirando a mal? Venderse para un puesto directivo depende de dos factores; dígase cuanto dinero tienes y segundo quién te acompaña de la mano. A este cóctel le colocas un buen traje, un buen coche y poquito de labia et voilá, el lider de la manada está preparado para gobernar a sus súbditos.

Los resultados de estos matrimonios de conveniencia en las empresas, a la larga salen mal, porque o generas tu mismo una crisis de la que ni Dios sabe com vas a escapar, léase FC Barcelona, o cuando tienes que coger el toro por los cuernos y sentar unas bases sólidas para que no se te vaya todo al garete tienes los mismos conocimientos que "Coco, el afable muñeco de Barrio Sésamo" y léase Martinsa.

Para gestionar y dirigir, además de imagen y talento, hay que tener unas ciertas dosis de previsión, prudencia y visión de futuro. Aquellos que no la tienen o se equivocan, tienen que asumir las cnsecuencias, y estas cuestiones ni se enseñan en la facultad ni en los másteres.

Cuando se juega con dinero, la precaución es poca, aunque nunca nada se ha escrito nada de los cobardes, los cementerios financieros están llenos de valientes. Si teneís capacidad de decisión ecónomica, la precaución y la visión a medio-largo plazo os puede salvar de vuestro funeral económico-financiero.

Aunque no debemos olvidar que no hay empresario o emprendedor que cuente con un estrepitoso fracaso entre sus negocios.... pero cuando os toque el fracaso, si se aplica cierta dosis de sentido común, en lugar de un cáncer habreis contraido un resfriado, por lo que seguir con la cabeza alta dentro del mundo de los negocios no será tan difícil.

Imagen | Lee Salford en Flickr

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