
¡Dios, por fin, por una vez se van a acabar esos actos sociales, a los que más de uno nos veíamos obligados a ir! ¡Para que luego digan que la crisis no trae efectos beneficiosos, como dice Solbes!
Esto es lo que pensaréis más de uno cuando este año os hayan dicho que no hay cena de navidad, en todo caso, un pequeño piscolabis, el viernes por la tarde antes de acabar el trabajo, o unas cañitas antes de salir, o una botella de cava con unos canapés en vuestro íntimo lugar de trabajo.
Sí señores, la crisis, tiene otro daño colateral para los restauradores, al parecer han bajado las reservas para las fechas navideñas un 15%.
