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2008

El enfoque convencional con el que las empresas se plantean gestionar el cambio en la organización es que los responsables de la entidad, es decir, los directivos lo decidan y lo apliquen de forma progresiva a todas las partes de la organización.

Este procedimiento, sin lugar a dudas, permite ahorrar tiempo pero omite, o mejor dicho, no tiene en cuenta una idea fundamental y es que cuando la gente toma sus propias decisiones o las hace suyas facilita su implicación en aplicarlas y ponerlas en práctica.

De esta forma puede decirse que la energía que se necesita para establecer el cambio proviene del sentido de propiedad de la respuesta en cuestión. En lugar de dictar como la organización evolucionará, es más conveniente adoptar un enfoque de alta implicación para que la gente pueda participar.

Describir el problema que se está intentando resolver y consultar al resto de la organización como ellos afrontarían esta situación. Durante el proceso de discusión, hay que presentar nuestro planteamiento haciendo que los demás imaginen como el cambio tendrá lugar. Aunque este procedimiento exige esfuerzo, sin lugar a dudas, compensa.

Vía | HBR
Imagen | Steve Snodgrass
En Pymes y Autónomos | Management

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