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Es de sobra conocido que las Sociedades Mercantiles tienen que presentar anualmente las cuentas anuales, que incluyen el Balance, la cuenta de Pérdidas y Ganancias, los cambios en el Patrimonio Neto, el estado de flujos de efectivo y la memoria. Ahora bien, aparte de conocer el nombre, sería interesante saber en qué consite cada uno de estos documentos que las integran.

A todo empresario a lo largo de su vida profesional le han pedido alguna vez un balance. Sobre todo si se ha visto obligado a acudir a una entidad bancaria a solicitar financiación para su negocio. Pero, ¿qué es un balance?. Una definición sencilla podría ser: un resumen de la situación de la empresa. Como su nombre indica, el Balance de Situación recoge la información relativa a los bienes y a las deudas. Es pues, un documento esencial para conocer el estado de un negocio en un momento dado.

El Balance está dividido en dos partes, el Activo y el Pasivo. La diferencia entre ambos es el Patrimonio Neto, o sea, la diferencia entre lo que la empresa tiene y lo que debe.

El Activo

El Activo está formado por los recursos que la empresa tiene. Esos recursos se clasifican según la facilidad de que se hagan efectivos; de que se conviertan en dinero. Atendiendo a ésto, el Activo se divide en Corriente y No Corriente.

Tendremos dentro del Activo Corriente el efectivo y los bienes convertibles en dinero en el plazo de 12 meses: el dinero que tenemos en caja o en bancos, los saldos de las cuentas de clientes (que representan derechos de cobro, es decir, facturas pendientes de cobro), las existencias de materias primas y productos disponibles en stock (pues se supone que se venderán en un plazo razonable de tiempo).

Dentro del Activo No Corriente tendremos bienes y derechos de propiedad de la empresa que puedan convertirse en dinero en un plazo superior al año: terrenos, edificios, muebles y enseres, equipos de oficina, ordenadores, maquinaria, vehiculos.

El Activo Corriente o circulante se encuentra en continua transformación a lo largo del ejercicio. Su importe aumento y disminuye con facilidad. El no corriente cambia de forma lenta. Puede permanecer inalterado durante varios ejercicios.

El Pasivo

El Pasivo representa las deudas a cargo de la empresa, formando el Pasivo Corriente aquellas que deban cancelarse en no más de un año y el No Corriente las que tengan un plazo de cancelación superior al año.

Entre el Pasivo Corriente podemos contar los préstamos de entidades financieras a corto plazo (como las pólizas de crédito de renovación anual), deudas con proveedores por mercancías, honorarios de trabajadores, gastos de Seguridad Social, gastos bancarios y de financiación.

En el No Corriente podemos mencionar los préstamos a más de 1 año, deudas por financiación de adquisición de activo (leasing, maquinaria…).

El Patrimonio Neto

El Patrimonio Neto se engloba dentro del pasivo y está formado por el capital inicial desembolsado por los socios más los resultados obtenidos a lo largo de la vida de la emrpesa.

La inclusión del Patrimonio Neto en el pasivo obedece a fin de equilibrar el balance. El Activo y el Pasivo deben ser iguales y la forma de igualarlos es mediante un ajuste en el Patrimonio Neto. El Neto recoge la situación patrimonial de la empresa. Si el activo es superior al pasivo, es decir, si los bienes y derechos son superiores a las deudads y obligaciones, tendremos un Patrimonio Neto positivo. La empresa estará en una buena situación.

Si ocurre lo contrario, si las deudas superan los recursos, tendremos un patrimonio negativo. La empresa estará en una mala situación. Eso querría decir que los recursos que tenemos son insuficientes para hacer frente a las deudas contraídas.

En Pymes y Autónomos | Novedades en las cuentas anuales 2011
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