La ley del ojo por ojo

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vigilante gabriel

Día a día vemos en los medios de comunicación como se producen extorsiones a empresas, para lograr la contratación de determinados servicios que inicalmente son innecesarios. Me refiero, por ejemplo al ofrecimiento que se realizan a empresas de construcción, hostelería, comercio… para “contratar los servicios de determinadas empresas de seguridad”.

Sí contratas los servicios de vigilancia de dichas empresas, que dicho sea de paso, la mayoría no son siquiera tales, evidentemente en nuestros negocios no nos van a robar y no vamos a ser víctimas de actos vandálicos. Lógico, la misma empresa con la que contratamos nos garantiza que ellos no nos van a robar o destrozar nuestro negocio.

¿Qué alternativas tenemos si somos los elegidos para ser sus clientes?. En primer lugar, negarnos a contratar sus servicios con lo que los problemas los tenemos asegurados, dígase si soy constructor de una obra o dueño de un bar. El día que menos nos esperemos, o nos roban o nos destrozan las instalaciones.

Segunda solución: Denunciar la extorsión a la que nos someten. Mal asunto, porque en definitiva ¿Qué estamos denunciando? ¿Que alguien me está ofreciendo un determinado servicio de seguridad? Es el equivalente a denunciar a cualquier comercial que nos visite, siempre y cuando no tengamos pruebas muy fehacientes de amenazas o coacciones.

Tercera solución: Contratar los servicios, que es el equivalente a pasar por el aro. Con lo cual además de bajarnos los pantalones, estamos sometidos a la voluntad de semejantes grupos mafiosos.

¿Cuál es entonces la única salida airosa posible? Pues si no quiero ceder, y tampoco quiero tener problemas con estos grupos sólo nos queda la Ley del “Ojo por Ojo”. ¿Cómo funciona esta ley? Muy fácil, se contrata los servicios de dicha empresa y en simultáneo se le ofrece la posibilidad irrechazable de que contraten nuestros servicios de “protección personal”.

Es decir, un conocido mío, profesional de la construcción, le hicieron este ofrecimiento hace unos días. El caballero, hablando con “el gerente” de la empresa de seguridad, accedió a contratar los servicios que le ofrecía, pero a reglón seguido, sacó una 9 mm. del cajón, se la colocó en la frente, y le dijo: “la misma cantidad al mes para que esto no termine siendo un problema de vida o muerte para ambos.”

¿Os podeis creer que en dicha obra no vigila nadie? No ha vuelto a tener noticias de “la empresa de seguridad”, y tiene la absoluta certeza que no le va a faltar un sólo azulejo. Su comportamiento no es lo que se dice legal, ni tampoco estoy yo aconsejando que nos convirtamos en pistoleros, pero para trabajar con la mafia, hay que ser un mafioso.

Ojalá no nos toque pasar por dichas circunstancias. ¿Habeis tenido algún caso de extorsión?

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