Han pasado 40 años del hombre blandengue, pero hoy sigue encontrando desprecio en muchas empresas

Han pasado 40 años del hombre blandengue, pero hoy sigue encontrando desprecio en muchas empresas
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Cuando empezó la pandemia había una cosa que tenía clara. El mundo no sería igual cuando todo se normalizara. Todavía estamos en proceso y hay algunas cosas que se han acentuado y otras que siguen igual. Con el tema de la conciliación entre vida personal, familiar y laboral se han dado grandes avances. Y sin embargo hay todavía grandes resistencias a dar determinados pasos. Es el caso de la triple discriminación del hombre blandengue para conciliar.

Ha sido el Ministerio de Igualdad el que ha vuelto a poner de actualidad a El Fary con sus declaraciones sobre este tipo de hombres. Hace cuarenta años que se realizaron, pero en el ámbito empresarial muchos no comprenden a ese hombre blandengue que antepone su vida familiar a la profesional.

La incomprensión de la empresa hacia la conciliación de los hombre como derecho

Lo podemos ver en muchas empresas. La conciliación no existe, al menos para la vida familiar. Tomarte la baja de paternidad todavía hoy está mal visto en muchas compañías, algo que es más patente a medida que se desarrollan puestos de mayor responsabilidad.

La pandemia ha cambiado las prioridades de muchas personas y la carrera profesional no es lo único importante

Se entiende que nos tenemos que dedicar a la empresa, estar comprometidos con ella en muchos puestos y organizaciones lleva aparejada la disponibilidad absoluta. Viajes, jornadas prolongadas, horarios muy extensos, comidas que son reuniones informales, etc.

Y no siempre este compromiso y dedicación va acompañado de un salario acorde, unos ingresos que nos permitan contratar a alguien que nos ayude en el día a día familiar, extender también horarios escolares de los hijos, etc.

Si se quiere hacer carrera dentro de la empresa hay que sacrificarse. Y esto pasa por estar ahí cuando la empresa nos necesita, en la mayoría de los casos poniendo por delante a la compañía de hijos o familias. No se entiende que un hombre tenga que cuidar de hijos o también de sus padres.

La falta de empatía de compañeros y colegas

A este hombre blandengue que no quiere abandonarlo todo por su carrera profesional también sufre la falta de empatía de compañeros y colegas. Porque en muchos casos estas bajas por paternidad, los días que se quedan en casa para cuidar de un hijo enfermo o incluso si tienen que trabajar desde casa se enfrentan a comentarios jocosos, no faltos a veces de desprecio.

No todos los hombres quieren ejercer esta labor. Muchos prefieren ir a trabajar a quedarse en casa cuidando de sus hijos cuando son pequeños. Y estos son los que no comprenden que haya otros que tomen una decisión diferente.

Es peor si se dan circunstancias como cogerse permisos de lactancia o reducciones de jornada para el cuidado de los hijos pequeños o con alguna minusvalía. Lo cierto es que en la mayoría de los casos estas bajas no se sustituyen y el trabajo lo asumen el resto de empleados.

Adiós a los ascensos o responsabilidad en nuevos proyectos

Por último, cuando se realiza una solicitud de este tipo ya muchos  trabajadores asumen que cuando llegue un nuevo proyecto, cuando se proponga un ascenso o haya una vacante lo más probable es que no sean considerados para el mismo.

Todo esto supone al final menos salario, más facilidad para ser despedido si en algún momento las cosas se ponen feas en la empresa, etc. No es sencillo tomar este camino para la mayoría de hombres, que en muchas ocasiones ni siquiera cuentan con la comprensión de su propia familia. No la más cercana, sino de otros que ni siquiera se plantearon una opción similar en su momento.

En cierta manera se asumen una serie de sesgos en el ámbito laboral que venían sufriendo de forma generalizada las mujeres. Pero mientras que las empresas ya tienen asimilado, aunque a muchas no les gusten o se sientan cómodas con estos derechos, en el caso de los hombres no entienden la corresponsabilidad como una opción.

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