Humor. Peligros de enriquecerse rápido

Humor. Peligros de enriquecerse rápido
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Tras unos pocos años ejerciendo como arquitecto, un golpe de suerte y los contactos adecuados me permitieron acceder a una selecta clientela, tan selecta que cuando cierta cadena de televisión les pidió acceso a sus casa para hacer un programa, ellos no quisieron para que nadie les acusara de vivir con demasiado lujo en sus casitas de varias decenas de millones de euros. Esa suerte tan repentina, y la falta de costumbre, al ser yo una persona tradicionalmente humilde provocaron un profundo cambio en mi personalidad, pasé de vivir al día a gastar el dinero como si no fuese a haber otro día. Nunca fui muy vanidoso ni presumido, pero el dinero me cambió. El caso es que pasé de vivir en un piso de protección oficial a comprarme una vivienda en la mejor zona de la ciudad, con vistas al mar y a la montaña, había un par de viviendas que me tapaban un poco las vistas al mar, para solucionarlo y que nadie me tapase las vistas, las compré por un 50% más de lo que valían, con parcela y todo, y las derribé. Dejé de ir a compra ropa, y contraté un sastre para que viniese a mi casa con su equipo a hacerme la ropa que yo mismo diseñaba, resultó que con gran éxito, ya que en poco tiempo monté mi propia firma de ropa de hombre, con lo cual el dinero entraba e expuertas en mi casa, me lancé tambíén con la moda de mujer, y puse a mi mujer al frente de los negocios textiles, acabé teniendo que subcontratar a Inditex para que se hiciese cargo de la logística, y hasta el propio Amancio Ortega me quiso fichar para su equipo de diseño, pero mi mujer le hizo una contraoferta, y lo fichamos a él de consejero delegado de nuestra firma. Fue entonces cuando la avaricia me dominó, empecé a contratar becarios en el estudio en lugar de arquitectos titulados, por supuesto becarios que lo único que cobrarían sería una línea en su currículum, a los que exigía un expediente académico de primera línea, como becarios hay muchos, mi plantilla se renovaba continuamente, sin costes de despidos ni nada, los becarios traían sus propios portátiles con su software instalado en versión estudiante, con lo que yo no gastaba ni un euro en licencias de software, sólo tengo unidades de almacenamiento para los archivos de dibujo que se guardan en PDF así los puedo leer siempre que quiera en mi ordenador personal que sólo usa Linux y software libre. Cuanto más rico me hacía, más vanidoso, hasta que un día, cuando me entregaron mi nuevo Bugatti Veyron Super Sport, salí a presumir de él, lo dejé aparcado delante de la puerta del club de golf y cuando estaba abriendo la puerta para salir del coche, vino un camión y se llevó la puerta del coche por delante, ni siquiera se dio cuenta y siguió su camino, llamé a la policía inmediatemente desde el sistema de manos libre con marcación por voz, a los cinco minutos estaba una patrulla de atestados levantando parte... Empecé a enumerar los daños que veía, puerta de Bugatti Veyron con tratamiento especial anti rayazos y aleta delantera abollada. - Replica el agente, ¿no echa en falta nada más? No, a simple vista no veo que falte nada - ¿Hace mucho que anda usted con ese muñón sangrante en el sitio de su brazo izquierdo? ¡Anda! ¡¡Mi Rolex Submariner!! ¡¡Me falta mi Rolex!!! En Pymes y Autónomos| Errores del empresario: avaricia vs ambición Imagen | Germán R. Udiz

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