El absentismo laboral y la falta de control de las jornadas vuelven a situarse en el centro del debate sobre la eficiencia en las organizaciones. Esta vez, las declaraciones proceden del interior de una de las mayores empresas públicas del país. Y el testimonio ha reabierto la polémica.
Tal y como recoge El Blog Salmón a partir de la intervención del funcionario en el programa 'Y ahora Sonsoles' (Antena 3), el trabajador de Correos Jorge Mingo, de 52 años, ha detallado públicamente diversas prácticas de falta de cumplimiento horario dentro del servicio postal. En sus declaraciones, Mingo expone situaciones en las que la falta de fiscalización directa durante las rutas diarias permite la interrupción no autorizada del trabajo para fines personales.
¿Qué denuncia exactamente el trabajador?
El testimonio señala que la libertad de organización en las rutas de reparto facilita que determinados empleados acorten o pausen su jornada sin supervisión. Según explica Mingo, existen casos en los que trabajadores se desplazan a su propio domicilio durante una hora en mitad del turno antes de iniciar o completar la entrega de la correspondencia.
"En mi oficio tengo conocimiento y sé de gente que dos o tres veces al día se va a su casa una hora y luego sale a repartir", señala De Mingo, quien añade que los compañeros "llegan con cartas sin repartir porque han estado tiempo parados en su casa". El funcionario reconoce haber visto "bajas injustificadas" y sostiene que, en el sector privado, esos mismos comportamientos tendrían una consecuencia directa: "Esos trabajadores estarían fuera de esa empresa".
Más allá de los retrasos en las entregas diarias, las declaraciones abordan el problema del absentismo recurrente y las bajas médicas en la plantilla. Esta acumulación de ausencias incrementa la carga de trabajo sobre los empleados que sí cumplen la jornada completa, afectando de forma directa a la calidad global del servicio prestado a los usuarios.
El problema: el impacto del absentismo
Según un informe de Randstad Research, la tasa de absentismo en actividades postales y de correos alcanza el 12,5%, frente al 7,0% general. Un estudio de la Fundación Civismo calcula que 1,5 millones de personas no acuden cada día a su puesto de trabajo en España —1,2 millones en baja médica—, lo que supone la pérdida del 7% de las horas pactadas.
El síntoma dentro del síntoma. El propio grupo Correos registró en 2025 más jornadas perdidas que en 2020, el año de la pandemia. Su plantilla, de más de 46.000 empleados, tiene una composición particular: el 89% tiene régimen laboral y solo el 11% es funcionario. De Mingo apunta directamente a esa mezcla como parte del problema: "La gente que venimos de lo privado y aprobamos la oposición valoramos más el puesto que tenemos ahora que los que han llegado desde muy pequeños y están ahí porque su tío o su abuelo eran funcionarios de Correos".
La vigilancia que no vigila igual a todos
Algunas administraciones ya han empezado a tomar medidas: el Ayuntamiento de Fuengirola sacó a licitación en agosto un contrato de detectives privados para investigar las bajas de sus empleados municipales, con un presupuesto de 14.999 euros más IVA. En Correos, el control pasa por la geolocalización de las furgonetas de reparto, aunque De Mingo le resta eficacia real: "En Correos los detectives son los propios jefes, pero lo hacen con quien quieren. Llegan y te dicen: 'Te he visto parado'", denuncia, describiendo un sistema donde la vigilancia depende más del jefe directo de turno que de un protocolo homogéneo.
Imagen | Correos.com
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