
Personalmente desde muy jovencito siempre aposte por lo clásico, incluso personalmente y siendo consciente de que eso me alejaba de otros seres humanos de mi misma edad, yo siempre por gusto y voluntad propia prefería vestir con unos buenos pantalones de vestir y una buena camisa, conjugada con una corbata y demás complementos, que no ir con unos jeans (o demás ropa informal), lo que yo por aquel entonces consideraba zarrapastroso.
Y todo esto que no tendría mayor relevancia que los gustos personales en el vestuario adquiere notoriedad e interés para hacer un artículo cuando pensamos en los usos y costumbres en el vestir del personal de una empresa, ¿como se debe ir vestido al trabajo?, ¿la formalidad como seña de identidad o mejor un estilo más informal, más casual?, ¿gomina y plancha perfecta o patinete y Dockers “made in Google”?

Viene a ser como los anuncios primaverales de El Corte Inglés, un eterno día de la marmota. Cada X tiempo, el diseñador de turno, el gurú de la moda anuncia la muerte de la corbata (cuando no el advenimiento de las minifaldas para hombres). Pero los muertos que ellos matan gozan de buena salud, y ahí esta una de los últimos vestigios de coquetería masculina resistiendo el acoso de los políticos iraníes, banqueros que van de modernos mientras les timan y de Sebastián.