
Me resulta increíble el alto porcentaje de incumplimientos en plazos de ejecución de trabajos que se consienten en la mayoría de sectores. Más sorprendente aún, me parece que apenas se le preste atención al tema o que se considere algo “normal”, por “habitual”. Si hay respuestas que me incomodan cuando estoy tratando de cerrar con un proveedor una fecha para una entrega o para que ejecute un determinado trabajo, es la de “voy a hacer el trabajo el martes-miércoles”, “te lo entrego el jueves-viernes”, “la semana que viene lo vemos”, “te llamo cuando tenga un hueco libre”,...
¿Es tan difícil concretar un día y una hora? Obviamente, con el correspondiente margen de error, mayor o menor, dependiendo de cada caso. Pero no comprendo por qué existe esa aversión al compromiso y menos aún por qué no se le exige al proveedor, si somos los clientes los que tenemos la sartén por el mango. Bueno, casi siempre.

