
Tomaremos como punto de partida la síntesis que del concepto hace la Real Academia Española, cuando define Franquicia como la “concesión de derechos de explotación de un producto, actividad o nombre comercial, otorgada por una empresa a una o varias personas en una zona determinada”.
Una franquicia es un negocio jurídico inter vivos que vincula jurídica y económicamente a las partes.
El mecanismo, esencialmente, supone que una empresa (el franquiciador) cede a otra (el franquiciado) el uso de su rótulo y marca, sus métodos para hacer negocio (know-how) un soporte y asistencia técnica, etc., obteniendo a cambio una imporante contraprestación económica comunmente conocida como royalties.


En el mercado de las PYME podemos ir pensando ya como las grandes y aparte del crecimiento orgánico, podemos también crecer mediante fusiones y adquisiciones.
No sólo las cadenas de restauración rápida, inmobiliarias, servicios financieros o salones de estética crecen con las franquicias. El lujo también. Porque lo interesante del lujo no es el producto en sí, sino la distinción de poseerlo. Y porque los establecimientos que ofrecen este tipo de productos, sean del sector que sean, reunen unas condiciones que los hacen únicos.