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Ocurre en toda España pero me gustaría trasladar el caso de autónomos que no cobran en la Comunidad Valenciana. Escuché una entrevista sobre este tema y quedarse indiferente es difícil. Algunos han optado por la huelga de hambre como manera de llamar la atención y de reivindicar sus derechos. La Generalitat no paga las ayudas que prometió a los emprendedores que estaban en las listas del paro y se comprometían a crear un negocio. Se calcula que esta situación afecta a una seis mil personas.

Desde el año pasado el gobierno habló de ayudas que oscilarían entre los cinco mil y diez mil euros que nadie ha visto por ahora. Uno de estos afectado se puso en huelga de hambre como comentaba y en su caso, esa dramática forma de protesta obtuvo su compensación: cobrar lo que era suyo.

El resto no ha tenido tanta suerte (por decir algo) y denuncian que la ausencia de ese apoyo económico, puede hacer fracasar sus negocios y llevar al cierre. De hecho, algunos nuevos emprendedores directamente han echado la persiana. Por ello, no hay nada mejor que unir fuerzas a través de La Plataforma “Autónomos Que No Cobran Subvenciones” con Miguel Pacheco a la cabeza.

El objetivo de la Generalitat parecía perfecto: bajar el número de desempleados de las listas del paro, animándoles a que se dieran de alta como autónomos con la promesa de poder contar con una compensación económica. Demasiado bonito. Pero hasta 2010 para ser justos esas cantidades eran ingresadas en las cuentas de los nuevos autónomos hasta que se acabó.

Una historia más

En el espacio radiofónico contaron el caso de Carmen. Una alicantina que abrió su propio negocio en 2011 animada por esta iniciativa pero aunque tiene aprobada la subvención desde julio de ese mismo año, no ha visto los siete mil euros que le correspondían. Es un caso como tantos, una mujer de más de cuarenta y cinco años que ve imposible su incorporación al mundo laboral, por lo que decide montar su propio negocio con la confianza de sentirse respaldada con esa cantidad que se le debe.

Sabemos que es difícil encontrar trabajo hoy día, pero distintos segmentos de la población es como si participaran en una carrera de obstáculos donde no existe cabida para la motivación o el marcharse del país. Es muy fácil animar a que todos nos vayamos fuera y mejoremos nuestra economía, pero no todos pueden dar ese paso y ella es un ejemplo, por eso decidió abrir un centro de estética con todas sus esperanzas puestas en que funcionaría.

“Capital semilla”

Llamó mi atención que el responsable de la plataforma que he mencionado, tras escuchar el caso de Carmen, le diera importancia al uso de la palabra subvención. Su argumentación era que aquel proyecto estaba destinado a bajar las listas de desempleados, pero no a costa de ofrecer ayudas sin más, sino con la intención de que esas personas emprendedoras, se dieran de alta como autónomos y al poner su negocio en marcha pudieran contratar a otros ciudadanos en paro. Yo creo que cambiar el nombre no soluciona el problema, pero evidentemente con ese matiz se percibe mejor la finalidad de la idea.

La cuestión es que la plataforma tiene dos objetivos claros:

  1. Que se pague lo que se debe
  2. Avisar a los que desconozcan que las ayudas no llegan para que no emprendan por ahora

Pero esta historia va mucho más allá. Según palabras de Miguel Pacheco ha denunciado en diversos organismos que no sigan haciendo publicidad de este tipo de subvenciones porque no hay fondos. A día de hoy ha utilizado las redes sociales como medio para trasladar su mensaje. Me quedo sin habla cuando narra que ha dejado un comentario en el Centro de Emprendedores de la ciudad de Alicante con esa llamada y la respuesta ha sido que su comentario ha desaparecido del muro de esa página en Facebook. Increíble. Un mal ejemplo de comunicación digital.

Nada cae del cielo

Lo que verdaderamente indigna de esta situación es que los afectados han tenido que abonar el dinero que supuestamente les devolverían, no han sido ayudas dadas a fondo perdido. Y lo que ya clama al cielo es que las instituciones como otros centros de emprendedores más potentes, ante estas noticias hagan oídos sordos y miren a otro lado diciendo que ese centro no es el lugar indicado para quejarse. ¿No son lugares que incitan y motivan a emprender? Curiosa respuesta.

Estos afectados son personas que no sólo han perdido dinero sino ilusión. Antes de solicitar la sudodicha ayuda o capital semilla, uno debía presentar un proyecto de viabilidad y tras una criba tu idea de negocio podía quedar fuera del programa y con ello, supongo que tras ese revés muchos no habrán continuado con la aventura, quizás haya sido lo más inteligente viendo que el dinero que aportan no se lo devuelven.

El colectivo de autónomos es difícil de reunir de ahí el crear una página en Facebook para estar en contacto; la idea de la huelga de hambre no les seduce, aunque hablan de que “tras veinte días sin comer ya sabemos que te pagan”.

De todas formas gracias a ese soporte en el que han comenzado a ponerse en contacto todos los autónomos afectados, han decidido que el próximo quince de noviembre, fecha en que se celebra el día del emprendedor, acudirán y dialogarán con todos los responsables que están detrás de motivar el empredimiento en la Comunidad Valenciana. ¿Les escucharán? Habrá que esperar.Pero qué pena de país donde hay que recurrir a las huelgas de hambre para que te den algo que es tuyo.

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Imagen|R.o.s.a.

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