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La metáfora del extranjero y la llegada de la gran tormenta

La metáfora del extranjero y la llegada de la gran tormenta
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Mantener la cabeza fría en los negocios es tan importante como en cualquier otro aspecto de nuestra vida con la particularidad de que las repercusiones de nuestros actos afectan a la economía de una organización y a otras personas. La previsión, el interés, los recursos y la información son esenciales en la toma de decisiones inteligentes.

Enfocar nuestros esfuerzos eficientemente es posible cuando estudiamos los problemas detenidamente pero en muchos casos valoramos más la respuesta rápida y medianamente satisfactoria. A largo plazo, esto nos puede llevar a una dejadez que nos impedirá afrontar los problemas antes de que sea demasiado tarde o incluso nos hará sobrevalorarlos… y es que hasta las pasiones necesitan ser controladas.

El extranjero y la llegada de la gran tormenta

Patrick llevaba menos de un año viviendo en Lanzarote pero ya empezaba a dejar de sentirse un extranjero entre sus vecinos. Aquella mañana de Sábado pretendía levantarse tarde pero el sonido del viento en la ventana rompió su descanso. Al ir a comprobar que el cierre estaba bien echado observó algo en el cielo que le alarmó: “¡Tormenta!”

El horizonte había desaparecido y en su lugar el cielo se confundía con la tierra. El sol apenas se percibía entre el rojo que lo cubría todo. Una espesa bruma parecía acercarse y en apenas unas horas lo podría cubrir todo. Sabía que aquella isla estaba cerca de África pero desconocía que las tormentas de arena pudieran llegar con esa virulencia. Lo que venía, sin duda, era terrible..

Salió a la calle avisando a los vecinos con la voz airada mientras corría y sin pararse se encaminó a una gran tienda que, aunque todavía no había utilizado, sabía que estaba cerca. Al entrar le comentó al vendedor:

  • Se acerca una tormenta y soy nuevo aquí... ¿Qué hago? – pronunció con su marcado acento americano.
  • ¿Cómo dice?
  • Una tormenta…storm! – señaló al cielo desde la puerta- Una tormenta de arena está llegando y no se qué necesito.
  • Ah, bueno. Para una tormenta de arena usted necesitaría mantas para tapar los bajos de las puertas. – Sacó un montón de ellas y las puso sobre el mostrador – Por otro lado las mascarillas…son imprescindibles para proteger las vías respiratorias ¿verdad?.
  • Si, por favor. Llevo aquí poco tiempo y no tengo nada de esto. Me pilla de imprevisto o de improviso…¡como demonios se diga!
  • Si las tormentas se prolongan demasiado se pueden tener problemas de suministro. Ante una tormenta de arena le recomendaría llevar bastante agua embotellada pues la del grifo podría salir con arena.

Patrick tuvo que correr a por su coche para poder cargar todo lo necesario. En el camino desistió de avisar a la gente pues ya parecían estar alerta. ¡Incluso vio a una anciana tranquilamente sentada al lado de la puerta de su casa con una mascarilla blanca! Parecía que todos estaban acostumbrados a aquello que se acercaba. Mientras corría ya sentía problemas para respirar.

Para poder pagar tuvo que utilizar la tarjeta de crédito: 550 euros en suministros, material para proteger la ventana, un depurador de aire, humidificador, etc… Aún así pensó que valía la pena pues ya estaría preparado para las próximas. Se metió en casa y tomó todas las medidas que le comentó el vendedor.

Pasó un día esperando a que la tormenta se le viniera encima pero allí seguía, en el horizonte. Eso sí, ahora se le notaba mucho más cerca pues apenas había visibiliad en pocos kilómetros. Cuando abría la ventana para comprobar el aire, este estaba caliente y podía notar la arena con sus manos. Decidió acostarse y dejarlo pasar.

Al día siguiente todo seguía igual de modo que decidió ponerse la mascarilla y preguntarle a uno de sus vecinos sobre si era normal que estas tormentas tardaran tanto en llegar. Esta fue la respuesta que obtuvo:

“Pero no, hombre… aquí lo llamamos calima. En ocasiones nos llega arena de África y sí, puede ser intensa pero, vamos, solo es un bochorno incómodo. – Al ver la mirada atónita de Patrick, continuó – En definitiva: No está por llegar ninguna tormenta.

Al mirar lejos se ve mal por la concentración de la arena en el aire, que ahora es bastante, pero realmente ya la tenemos encima. Lo que ves es lo peor que pasará... calor, mal clima y algunos problemas respiratorios en personas con asma, etc…”

En aquel momento Patrick volvió a sentirse extranjero y bastante estúpido. Solo podía imaginarse al vendedor que se aprovechó de su ímpetu y falta de información.

Puede que, en parte, fuera culpa suya ya que nunca preguntó sobre el fenómeno sino que directamente esperó lo peor y actuó bajo el pánico. Volvió a su casa para buscar la factura aunque sabía que algunas cosas no se podían devolver. Eso sí, en realidad no sabía si la vergüenza le permitiría volver a aquella tienda.

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Imagen | Shaorang

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