La buena empresa premia a sus empleados en la nueva normalidad

La buena empresa premia a sus empleados en la nueva normalidad
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Ocupan las portadas las grandes empresas que pagan un plus a sus trabajadores. Hombres y mujeres que han cumplido con su labor en un momento donde en su entorno había pérdidas familiares, miedo, ansiedad y un buen motivo para no estar motivados: una pandemia. A algunas pequeñas y grandes organizaciones, se les llena la boca de frases hechas: "Somos un equipo","Eres uno más de esta plantilla", pero a la hora de la verdad, la memoria falla.

La llamada 'nueva normalidad' produce un efecto que se traduce en: "Era tu obligación como trabajador, aquí no se premia a nadie por hacer su trabajo" y a otra cosa. No estamos hablando de hacer horas extras, hablamos de personas que se han jugado el tipo, que ahora están en un ERTE, que siguen trabajando o colaborando, pero a las que ni un 'gracias' por seguir ahí han recibido.

Las pequeñas empresas no premian con 300 euros, pero sí con buenas palabras

No hay ganancias, no hay liquidez, imposible el pensar en pagar un dinero extra a tu plantilla. Y menos aún si se trata de una nueva empresa, bastante logro es ya mantenerse en pie.

Pero hay muchas formas de ser agradecido y de que un empleado no piense que sólo estás ahí cuando le necesitas. Se llama empatía. Un término que se emplea mucho pero se practica poco. El salario emocional no sirve para nada, ni la palmadita en la espalda, pero al menos, una comunicación fluida, interés por cómo está esa persona, ayuda, aunque no pague las facturas.

Trabajar desde casa, también genera(ba) cierta angustia

El Gobierno estableció cuáles eran los servicios esenciales que debían permanecer en activo y que, por tanto, no podían quedarse recluidos en casa. Éstos incluían a los supermercados o cualquier tipo de tienda de alimentación, farmacias, los cuerpos de seguridad, el transporte público y, obviamente, el sector sanitario.

Pero, otros trabajos no considerados esenciales siguieron. Frente a la pantalla y sin descansos con un ambiente que poco invitaba a la relajación (no todos contaban con balcones o jardines) estuvieron ahí, cumpliendo con sus responsabilidades. Disfrazando su desazón con un optimismo que invadió a la población entera frente a un problema grave.

Tal vez, sea a causa de ese falso optimismo que algunos empleados sientan ahora que las palabras por parte de sus superiores, se las llevó el viento. Si llegó la normalidad (nueva o como se desee llamar) tu esfuerzo e implicación con la empresa es lo que se espera de ti.

Pero no todos los empleados, colaboradores, etcétera, contarán con vacaciones y la incertidumbre seguirá en sus vidas profesionales. Se trata de dinero y de que ese espíritu de colaboración y de trabajo en equipo se demuestre más que nunca.

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