Tres tipos de decisiones para infinidad de problemas

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Resolver problemas es una labor tan habitual como el propio trabajo pero la forma de hacerlo varía según la circunstancia y el conflicto a resolver. Basta con pensarlo un poco para saber a lo que me refiero: no todas nuestras decisiones son iguales.

Investigadores como Hellriegel y Slocum investigaron a finales de los años 80 los tipos de decisiones y las agruparon en tres categorías: las rutinarias, las adaptativas y las innovadoras. Su identificación es importante para realizar posteriores modelos de toma de decisiones que agilizaran la resolución de problemas en la organización.

Los problemas habituales de nuestro negocio forman parte de la normalidad y conocemos su estructura por lo que se resuelven con decisiones rutinarias y estandarizadas. En vez de afrontar el problema lo resolvemos con las medidas conocidas. Por ejemplo: contabilizar un asiento muy particular, afrontar una devolución, decisiones sobre pedidos de compras, etc…

Cuando estos problemas presentan partes novedosas o desconocidas necesitaremos tomar decisiones diferentes a lo normal. Estas reciben el nombre de “adaptativas” pues es necesario el cambio según la nueva naturaleza del problema.

Si una organización logra romper las decisiones habituales mediante la implantación de un método de mejora continua (Kaizen) estará aplicando decisiones adaptativas y reinventando las soluciones estandarizadas hasta el momento. Es un paso importante que nos puede hacer evolucionar.

Por último, que no menos importante, están las decisiones innovadoras. Por definición se caracterizan por estar mal estructuradas precisamente por el carácter novedoso de las mismas.

Pueden surgir ante problemas que no se habían presentado antes o porque aún existiendo previamente resurgen con una importancia especial que obliga a un nuevo tratamiento del mismo.

Normalmente las decisiones innovadoras no están programadas y debemos tirar de creatividad e ingenio. Además son aquellas que pueden dar pie a importantes conocimientos empresariales y la generación de nuevos procesos.

No podemos elegir las decisiones que nos tocan tomar pero concretar las que son habituales y adaptativas puede ser de gran utilidad para la confección de un manual corporativo que incluya los problemas comunes a cada puesto o para aplicarlo a la formación de los nuevos empleados. Si por ejemplo en nuestro negocio abundan las decisiones innovadoras ya sabemos que algunos perfiles no se adaptarán al mismo. Por otro lado hay que decir que aunque tener estructuras es muy positivo de vez en cuando es necesario romperlas para crear nuevas herramientas.

En Pymes y Autónomos | Lo que debemos de tener en cuenta para la toma de decisiones, Las decisiones se comunican
Imagen | Germán R. Udiz

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