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Lucha

En esta vida, quien más quien menos, tiene amigos o como mínimo conocidos con quienes simpatiza, pero muy especialmente en esta vida lo que se tiene son enemigos, y bienvenidos sean, también los enemigos profesionales y de nuestras empresas.

Enemigos que nos tienen envidia por como nos van nuestras carreras profesionales, enemigos porque somos su competencia o enemigos porque simplemente nuestro estilo les despierta sus peores instintos y levanta ampollas, pero enemigos en definitiva, y como digo, enemigos a los que les tenemos que estar muy agradecidos.

Y les tenemos que estar muy agradecidos pues en parte y gracias a ellos, nuestras empresas son lo que son, nuestros negocios van lo bien que van o simplemente nosotros somos cada día mejores gracias al impulsos que nos dan nuestros enemigos.

Y es que no nos engañemos, tener enemigos, también si somos empresas o profesionales de cualquier tipo como digo, es una bendición. Pues de no tener enemigos, ¿quién sería nuestro motor y nuestra espoleta principal? De no tener enemigos, ¿contra quién lucharíamos y contra quien nos haríamos más grandes?

No estoy diciendo que tener enemigos sea siempre algo agradable o que incluso tener enemigos sea siempre algo positivo, pero unos buenos enemigos si que pueden hacernos crecer y hacernos mejorar. O si no que se lo pregunten a empresas que gracias a la competencia han visto crecer su negocio, o más explícitamente que se lo pregunten a empresas como el Barça o el Real Madrid, donde ambos se suponen íntimos enemigos, pero enemigos que entre ambos se dan el sentido y el éxito mutuo, el desarrollo conjunto y la fuerza entre sí.

En Pymes y autónomos | Cuando llega la competencia
Imagen | simononly

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