Despreocúpate de lo menos importante y delega

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Intentar ser empresario todo-terreno no es una buena idea. Dominar ciertos aspectos de la empresa y centrar nuestra actividad en ellos suele dar mejor resultado que intenter ocuparse de todo. En primer lugar porque no vamos a tener tiempo para ocuparnos de todo y, en segundo, porque podemos perder efectividad en lo que realmente es nuestro fuerte. Por eso es mejor delegar esas actividades que suelen ser menos importantes.

El tiempo es importante, a veces no valoramos realmente lo que suponen las horas de dedicacion al trabajo que hacemos a lo largo del día, pero nuestra productividad depende de ello.

Hagamos el ejercicio de valorar ese tiempo y lo que supone económicamente esa dedicación a actividades accesorias. Pensemos el coste que habría que asumir por subcontratar esas actividades y lo que supondría para nuestra actividad que ese tiempo lo dedicáramos a algo mucho más importante.

Limitar ciertos gastos ocupandonos nosotros de cosas que no producen o que no dominamos más que un ahorro suele ser una mala inversión. La idea es optimizar y no rebajar a toda costa.

Eso sin entrar en las consecuencias de los errores que podamos cometer por no dominar esos aspectos. Al final el ahorro de un poco suele acabar en un gasto mucho mayor.

Saber delegar es, muchas veces, una asignatura pendiente. Pongamos nuestro esfuerzo en lo que realmente sabemos hacer y es importante para nuestra empresa y dejemos a otros que se ocupen del resto.

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Imagen | Irekia

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