No son tiempos para apalancarse

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Como ustedes conocen, el apalancamiento, en esencia, es el endeudamiento progresivo de la empresa con el objetivo de obtener una rentabilidad superior al coste financiero por tomar dichos fondos. Hasta hace unos años era una estrategia muy común entre la gran mayoría de las empresas en los sectores más diversos, pero claro, eran otra época, tiempos en los que el crédito fluía, el dinero era barato, y existían múltiples opciones de inversión con rentabilidades muy golosas.

Pero en estos cuatro últimos años este escenario ha ido cambiando hasta el punto de ser una estrategia financiera en decadencia, en ocasiones por necesidad y en otras por imposibilidad, en favor de otras más prudentes. Los condicionantes que llevan a las empresas a no considerar estrategias de este tipo son múltiples, pero fundamentalmente son dos:

1) Aspecto financiero: en gran parte justificado por las razones del primer párrafo

2) Riesgo reputacional y de nombre: actualmente tanto los inversores así como los clientes valoran más la solvencia que el beneficio en una compañía, un aspecto muy positivo ya que en principio los clientes y los inversores buscan establecer una relación de largo plazo

En conclusión, estos no son tiempos para apalancarse, sino que lo son para adaptar la estructura de nuestro negocio a las nuevas circunstancias, y reforzarla para dotarla de mayor autonomía y robustez, con el objetivo de que puedan resistir mejor a las crisis que se produzcan en el futuro, o tal vez para establecer las bases para un nuevo modelo de negocio.

En Pymes y Autónomos | Cinco ventajas del apalancamiento financiero
Imagen | anieto2k


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