¿Cómo hacer una buena presentación?

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Presentación

Hay muchas buenas ideas, pero si no se venden de la manera adecuada, puede que nunca se convierta en realidad. Es imperativo que sepamos presentarlas siendo sintéticos y ordenados, pero también apoyándonos en una presentación atractiva del proyecto.

Cuando queremos realizar cambios en la manera de hacer las cosas o presentar un negocio a posibles inversores, hay que convertir la idea en un producto y transmitirla con claridad. Para ello contamos con los clásicos Powerpoint, Keynote u Open Office, entre otras opciones más avanzadas como infografías, animaciones flash o vídeos resumen. Sea cual sea creo que existen algunos consejos a los que debemos atender.

Un buen comienzo radica en realizar un índice con los puntos importantes que queremos tratar en la exposición, e intentar ordenarlos para crear un mensaje coherente. Para ello debemos tratar que las ideas se conecten de forma lo más natural posible.

Cuando terminemos este índice, es bueno revisarlo y pensar ¿estoy dando demasiadas vueltas? ¿existe hilo conductor entre los puntos? ¿puedo quitar algo? Y cuando pienses que no es así, vuelve a pensarlo, de verdad, piénsalo bien.

Simple y directo

Lo cierto es que en una presentación la gente suele quedarse con unas pocas ideas. No es bueno acumular varias en una sola diapositiva o la mente de los asistentes comenzará a “viajar” antes de que puedan escuchar la más importante. Quienes estén acostumbrados a hacer presentaciones ya saben a lo que me refiero… a ese viaje mental que saca al público de la sala y les convierte en muebles de mirada perdida.

Las ideas se asimilan mejor cuando se expresan de manera gráfica, minimizando el texto en pantalla. No queremos que lean, queremos que nos atiendan para así poder manejar la presentación con nuestra voz y lenguaje corporal, aunque en este artículo pretendo centrarme en las diapositivas en sí.

¿Saben dónde hay unos portales geniales hacia la dimensión desconocida? En las letras del Powerpoint.

Si el público está mucho tiempo leyendo, es posible que les perdamos durante un buen rato ya que habrán perdido el hilo de nuestro discurso. Con esa confusión se pueden perder ideas muy importantes.

Por otro lado, entre idea e idea hay que saber dejar un pequeño lapso de tiempo que les permita asimilarlas. No confundamos esto con el abuso de las transiciones y los efectos, pues es algo a evitar siempre que no sirvan para explicar ideas de forma gráfica o que no cumplan algún tipo de utilidad. En lo personal considero que lo más espectacular de una presentación debe ser la idea.

Adaptarse a cada público

Evita los colores excesivamente llamativos y trata de utilizar una gama relacionada con la imagen corporativa. La idea es un producto y como tal merece ser ubicada en su contexto empresarial y no como algo totalmente ajeno.

Hace poco he tenido que ayudar a una empresa a confeccionar una presentación cuya audiencia era el público adolescente… se pueden imaginar el reto de adecuar una presentación para mentes tan inquietas.

Tras hacerla solo puedo concluir que en realidad todas las presentaciones deberían seguir estos principios comunes: ser sintéticas, gráficas, ordenadas, con un lenguaje sencillo y próximas al público. Si utilizamos ejemplos, mejor. Si en lugar de hablar de lo buena que es la idea, decimos cómo mejorará nuestro día a día…mejor aún. Échenle arte.

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Imagen | James Jordan

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