
Cuando nos disponemos a emprender un nuevo proyecto empresarial junto a un nuevo socio, hemos de colaborar con otros profesionales en la empresa en la que prestamos nuestros servicios, o cuando queremos exponer un cambio de estrategia en una empresa que ya está funcionando y en la que contamos con otros socios o colaboradores, nunca debemos mostrar todas nuestras cartas.
Pero, ¿por qué lo digo? ¿Siempre tenemos que desconfiar de nuestros socios o colaboradores? ¿No debemos aportar ‘ideas’ adicionales en algo que ya funciona? Ninguna de estas respuestas son la causa. La razón principal por la que debemos guardar ciertas actitudes, fortalezas o intenciones, no es por ninguna otra causa distinta a que cuando participamos en un proyecto en una organización o en una empresa, siempre hay colaboradores que tiran del tren y otros que van a ‘remolque’, aprovechándose de las inquietudes, la capacidad emprendedora e incluso del trabajo de los colaboradores más ‘vivos’.



