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La importancia del plan B

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Cada vez que afrontamos un cambio en la empresa por muy controlado que tengamos el proceso tenemos que tener en cuenta que algo puede salir mal. Es por esta razón que es necesario tener siempre preparado un plan B. En un entorno de producción lo ideal es que todos los sistemas estén funcionando siempre. Si por requerimientos de la empresa o por mejoras que queremos implementar vamos a realizar algún cambio siempre hay que prever que haremos si el proceso falla.

Y esto puede estar implementado con sistemas redundantes en nuestra empresa. Es decir, ¿por qué utilizar solo un procesador de textos si puedo tener dos? Es la teoría del dos mejor que uno. De casi todos los problemas que utilizamos podemos tener otra opción instalada en nuestro ordenador, que nos sirva en caso de fallo de la primera o como complemento a la misma.

Nuestro compañero Javier lo planteaba muy bien el otro día como gestión de datos y discos duros. ¿cuánto daríamos por tener los datos perdidos por un fallo de nuestro disco duro? Está claro que la redundancia de hardware siempre nos saldrá un poco más cara, pero también podemos llegar a un compromiso. ¿Tendremos un sólo disco duro de 1 TB o dos discos de 500 GB? Es en ese momento donde podemos pensar en la redundancia y como montaremos nuestro sistema.

El caso de los discos duros es un ejemplo sencillo y aplicable a nuestros equipos de que invertir un poco más nos puede ahorrar muchos disgustos en el futuro. Por otro lado, existen soluciones de software que podemos aplicar gratuitamente sin ningún coste y hacer que nuestros programas se dupliquen y sean más versátiles. Esta opción debería ser de obligado cumplimiento en caso de utilizar software pirata, que en la empresa española todavía se usa en un 43% de los casos.

¿Hasta que punto podemos redundar nuestros sistemas o programas? Pues la verdad es que es prácticamente ilimitado. Podemos tener desde varios navegadores a dos sistemas operativos conviviendo en nuestros equipos sin ningún problema. El problema en la empresa no es cuanto, sino más bien el cuando y el como, en que momento es adecuado hacer el cambio y como afectará este cambio al sistema.

En una empresa que el ordenador sea fundamental hay que considerar el grado de agresividad del cambio que implementamos. Es decir, instalar un navegador más o otro programa de grabación de DVD no implica grandes problemas y se puede hacer sin problemas, pero instalar otro sistema operativo puede darnos algún problema. El cambio debe hacerse de forma planificada y controlada. El mejor momento para hacerlo en cuando se instala el sistema operativo.

En definitiva, se trata de tener una opción más por si la principal falla, nuestro plan B. En los próximos días intentaré ir ofreciendo más detalles en cuanto a las consideraciones a tener en cuenta por la instalación de software redundante en nuestros sistemas y analizar como podemos trabajar con dos sistemas operativos, que sin duda resultará una opción interesante para todas aquellas empresas que no dispongan de un servicio técnico contratado de forma permanente.

Foto | philcampbell En Tecnología Pyme | Backup de datos sobre un array de discos

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