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Tópicos sobre autónomos: no todos somos iguales

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Cuando comento a alguien que trabajo como autónomo, hay dos comentarios que, antes o después, salen en la conversación. El primero, todos los autónomos defraudan a Hacienda (ya lo dice el Dr. House: todo el mundo miente). El segundo, que todos somos de derechas (no acabo de entender por qué... pero siempre me lo dicen).

Generalizar no suele ser una buena forma de comprender las necesidades de un grupo de personas. Esto es mucho más cierto al hablar de un colectivo como el nuestro, donde el número de actividades que se llevan a cabo es tan amplio que, a menudo, sería inutil hablar sobre los "intereses del sector" (¿qué tiene en común el cultivo del tomate con una ferretería?). Si hay una verdad que sí se puede aplicar a todos los trabajadores por cuenta propia es que cada autónomo es un mundo.

Según un informe del Ministerio de Trabajo e Inmigración del año 2007, el 64,8 % de los autónomos se dedicaba al sector servicios, el 15,2% a la construcción, el 14,5% a la agricultura y el 5,6% a la industria (sumando, en ese momento, un total de aproximadamente 3,5 millones).

Aunque las cifras ya han quedado algo desfasadas con la crisis, sirven para demostrar que los intereses de los autónomos, exceptuando algunos muy generales como el derecho al paro o mejores mecanismos para la reclamación de deudas, son muy variados. Esta es una de las razones por las que dudo sobre la utilidad de las asociaciones "generalistas" de trabajadores autónomos, como por ejemplo la ATA (Federación Nacional de Trabajadores Autónomos) o la CEAT (Federación Española de Autónomos). Ojo, no quiero decir que su trabajo no merezca reconocimiento. De hecho, cumplen una labor muy importante defendiendo a nuestro sector. Sin embargo, lo tienen muy difícil a la hora de defender los intereses individuales de cada sector.

Para que os hagáis una idea de la complejidad y el número de subsectores dentro de los autónomos, he hecho una pequeña clasificación en la que creo que se recogen los principales grupos de actividad:

  • Freelancers: Autónomos que trabajan desde casa, sin necesidad de local. Entre otros, diseñadores de páginas Web, maquetadores, traductores, etc.

  • Profesionales: Aquellos a los que se asocia con las llamadas "profesiones liberales". Necesitan un local para desempeñar su actividad. En algunos casos, este es su lugar principal de trabajo. Entre otros, técnicos de reparaciones, electricistas, fontaneros, abogados, albañiles, etc.

  • Prestadores de servicios: Quienes necesitan un local para llevar a cabo su actividad, sin que sea posible realizarlo de otra forma. Los más destacables son los negocios relacionados con la restauración (bares, cafeterías, restaurantes, etc.), pequeño comercio, quioscos de prensa y chucherías, etc.

  • TRADE: Es decir, trabajadores autónomos dependientes. Suelen pertenecer, en su mayor parte, al sector del transporte por carretera, reparto de mercancías y logística.

  • Pequeños agricultores y ganaderos

  • Otros: Aquí podemos incluir desde aquellos que se dan de alta para poder facturar de forma ocasional como cualquier otra actividad que no se haya incluido en los apartados anteriores (por ejemplo, alguien que mantenga un blog y obtenga ingresos por publicidad).

Viendo este panorama y volviendo a lo ya dicho ¿Cómo podemos aspirar a reconciliar, por ejemplo, la necesidad de un gasoleo profesional más barato con subvenciones mejor gestionadas para que los diseñadores Web puedan renovar sus equipos?

Vía | Ministerio de Trabajo e Inmigración En Pymes y Autónomos | ¿Montamos una empresa o somos unos piratas?, Los TRADE comienzan a generar controversia Imagen | victoriapeckham

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