Mientras media España debate sobre la falta de oportunidades para los jóvenes titulados, este recién graduado de 23 años ha optado por cambiar la tiza y la pizarra por la cabina del tractor. Tal y como recoge El Blog Salmón, Jorge, de Aldea del Rey (Ciudad Real), recogió el pasado 20 de junio su título en la Universidad de Córdoba. Al día siguiente no estaba preparando oposiciones, sino echando fertilizante a sus olivos. Según relató a El Español, lo resume así: "Ya puedo decir oficialmente que estoy graduado y que también oficialmente soy agricultor".
En su casa, y muy especialmente por parte de su madre, la discusión venía desde que cumplió los 18 años. Ella prefería el camino de la docencia, con sus ocho horas de jornada y sus mañanas fijas, dejando la finca para las tardes. "Mi madre no está de acuerdo, quiere que compagine las dos cosas, pero aun así me apoya", confiesa Jorge.
La trampa de la sobrecualificación. Su decisión desmonta un cliché habitual. Según el Informe CYD, el 35,8% de los graduados universitarios en España trabaja en puestos de baja cualificación que no requieren su formación, la tasa más alta de toda la Unión Europea, donde la media se sitúa en el 21,9%. Pero el caso de Jorge no encaja en esa estadística como refugio por desesperación: es una apuesta meditada desde la infancia, no un tiro por la culata del mercado laboral.
El desierto generacional del campo. La decisión gana peso si se mira la radiografía demográfica del sector. Según la Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas del INE, de los 784.141 jefes de explotación agraria en España, solo el 14,09% (110.507 personas) tiene 44 años o menos. Si se acota a los menores de 25 años, la cifra apenas llega al 0,51% del total: 4.026 personas en todo el país.
El talonario europeo. Para intentar revertir ese vacío, la PAC 2023-2027 obliga a reservar al menos el 3% de los fondos directos a los jóvenes agricultores, con primas de primera instalación de entre 20.000 y 80.000 euros, más un pago complementario a la renta durante cinco campañas, que sube un 15% adicional en el caso de las jóvenes agricultoras.
Pistacho y redes sociales. Junto a su padre, Jorge gestiona unas 105 hectáreas en Aldea del Rey, volcadas en cultivos leñosos de mayor rentabilidad que el cereal tradicional: olivar, almendro, viña y, sobre todo, pistacho. Según datos de ASAJA, Castilla-La Mancha concentra el 81% de la superficie nacional de este cultivo, con casi 38.000 hectáreas, y Ciudad Real a la cabeza con más de 12.300. La jornada arranca a las seis de la mañana entre barbechos, riegos y el mantenimiento del tractor, pero Jorge no ha guardado el título en un cajón: desde 2020 divulga su día a día en Instagram, en @agriculturajr_, y en YouTube.
"Estudiar una carrera complementa a la agricultura casi al 99 por ciento, porque lo que hago es enseñar", resume Jorge. La lección más visible de este maestro recién titulado no se dará dentro de un aula, sino desde el asiento de un tractor.
Imagen | @agriculturajr (YouTube)
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