Un fontanero llamado Santiago desmontó la instalación completa de una vivienda antigua, cargó su furgoneta con las tuberías y piezas de cobre retiradas y las llevó directamente a una chatarrería. Lo que se encontró al final del día fue un ingreso de 1.588 euros, solo por el material sobrante de una sola jornada de trabajo.
Tal y como recoge El Blog Salmón, según cuenta el propio Santiago a la Cadena COPE, esa venta no solo compensó el esfuerzo del desmontaje: generó un extra que puede usarse para abaratar la reforma al cliente o para engordar el margen del propio instalador.
Por qué el cobre paga tan bien. No es casualidad que sea precisamente este metal el que dispara la cuenta. El cobre se recicla sin perder sus propiedades mecánicas y su demanda industrial no deja de crecer, así que su cotización lleva meses marcando máximos históricos en 2026, empujada por la escasez de oferta minera y el tirón de la electrificación. El Blog Salmón ya explicó cómo esta subida de los metales convierte la chatarra en un negocio insospechadamente rentable para quien sabe dónde llevarla.
El mecanismo, sin misterio. Cuando se cambia una instalación vieja por tuberías multicapa (la opción que domina hoy la reforma residencial por su rapidez de montaje y su coste menor frente al cobre soldado), todo el material retirado queda en manos del profesional. Eso sí, no vale con llegar y cobrar sin más: la venta de metales está regulada para evitar el tráfico de material robado, así que las chatarrerías autorizadas exigen sus propios protocolos de trazabilidad antes de pagar un euro.
Un síntoma de algo más grande. El caso de Santiago encaja con una tendencia que va más allá del cobre: la escasez de fontaneros, electricistas y albañiles ha disparado tanto la demanda como los precios de estos oficios, hasta el punto de que ya hay autónomos capaces de facturar varios miles de euros en una sola jornada. El Blog Salmón recogía hace poco el caso de un fontanero que facturó 2.500 euros en un único encargo, mientras que desde el sector eléctrico ya avisan de un problema estructural de relevo generacional que las pymes del sector no pueden compensar solo subiendo tarifas.
Imagen | fontamadrid
Ver 0 comentarios