Llegar el primero por la mañana e irse el último, ¿buen ejemplo de gestión?

Llegar el primero por la mañana e irse el último, ¿buen ejemplo de gestión?
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Un jefe tiene que dar ejemplo a sus trabajadores. Por eso muchos consideran una virtud llegar el primero y marcharse el último. Pero en realidad es un error. Es una forma de trabajar que ha sido habitual, alabada y asociada a un empresario hecho a sí mismo, trabajador y dedicado a su negocio, que quiere saberlo todo, supervisarlo todo o pensar que si el no está nada funciona.

No estamos hablando de negocios con problemas, sino todo lo contrario. De negocios de éxito que muchas veces se atribuye a esta dedicación. Pero muchas veces no marcharse porque tiene mucho trabajo implica un problema, la incapacidad para delegar. Porque si el negocio va bien no debe haber problema para incorporar a personal cualificado y con experiencia para que alivien la carga de trabajo del empresario.

Delegar tareas, escasa productividad, las consecuencias del jefe que vive en la empresa

Gente solvente, con experiencia y conocimiento, que estén en sintonía y donde dejar en sus manos el día a día pueda ser una cuestión sencilla. No implica que el jefe deba desaparecer, pero si dejar de ocuparse de temas menores y dedicarse más a cuestiones ejecutivas y de coordinación, en buscar nuevas líneas de negocio o más clientes que son las realmente productivas para la cuenta de resultados.

Y una cultura equivocada, el vivo para trabajar, que puede ser válida cuando la empresa es tuya, pero que imponerla al personal lleva a la empresa a la cultura del presentismo. Porque mientras el empresario piensa que meter horas de trabajo en la empresa es bueno para ellos, los empleados piensan que prolongar su jornada supone quitar horas a la familia.

Porque si lo que queremos es que nuestra empresa sea productiva lo que tenemos que fomentar es esto mismo. El ejemplo no es pasar muchas horas en el despacho, sino las necesarias para sacar el trabajo adelante, pero también poder descansar, dedicar tiempo a la familia o a tus propias aficiones. Y sobre todo implantar un sistema que mida este esfuerzo, en lugar de poner la carga de la prueba en un horario laboral.

Gente haciendo que trabaja hasta que se marcha el jefe

Salir tarde del despacho y ver gente trabajando suele ser un mal síntoma. Si el jefe sale del despacho y no queda nadie en la oficina, al contrario, es un buen síntoma. Todo el mundo se ha ido a casa con los deberes hechos, esto es lo que nos debería preocupar.

Pero tradicionalmente ha sido lo contrario, el jefe que quería que alguien le pasara una información cuando volvía a la oficina pocos minutos antes de la hora de salida. Hoy en día esta información está en los sistemas de la empresa, basta con entrar al programa de gestión para obtener todos los datos, para controlar si todo el mundo ha hecho o no su trabajo. Y no implica perder el control que la persona responsable no esté en ese momento en la empresa.

Imagen | Marc Mueller

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