Los autónomos afrontan la recta final de 2026 con una referencia esencial para sus prestaciones y que, sin embargo, sigue anclada en cifras de hace cuatro ejercicios.
El Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) continúa situado en 600 euros mensuales y 7.200 euros anuales, cantidades aprobadas para 2023 y que todavía utiliza la Administración.
Y todo un tiene un porqué: la ausencia de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado ha prolongado esta situación de inmovilidad. En general, España continúa con las cuentas de 2023 prorrogadas y el IPREM no se ha actualizado desde entonces.
El problema para los trabajadores por cuenta propia es que este indicador interviene directamente en los límites mínimos y máximos de su prestación por cese de actividad.
Cuatro años con el IPREM en 600 euros
El IPREM nació como referencia para calcular prestaciones, ayudas, becas y determinados límites de renta, sustituyendo al salario mínimo en numerosos supuestos.
Su última actualización llegó mediante la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2023. Entonces quedó establecido en 20 euros diarios, 600 mensuales y 7.200 anuales. Cuando se utiliza la referencia correspondiente a 14 pagas, alcanza los 8.400 euros.
Desde entonces no se ha aprobado otra Ley de Presupuestos que establezca una cantidad diferente. El propio SEPE continúa mostrando para 2026 los 600 euros mensuales como IPREM vigente.
Dicha congelación es significativa ya que durante estos años sí han aumentado otras referencias económicas. El salario mínimo interprofesional, por ejemplo, alcanza en 2026 los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, equivalentes a 17.094 euros anuales.
El paro de los autónomos también depende del IPREM
El cese de actividad funciona como la protección equivalente al desempleo para los trabajadores autónomos. Con carácter general, su cuantía corresponde al 70% de la base reguladora, calculada a partir del promedio de las bases por las que se cotizó durante los 12 meses continuados inmediatamente anteriores al cese.
Sin embargo, cobrar el 70% no significa que cualquier resultado pueda convertirse directamente en prestación. La normativa establece unos mínimos y máximos ligados al IPREM.
Para determinar esos límites se utiliza el IPREM mensual incrementado en una sexta parte. Con los actuales 600 euros, la cifra utilizada para efectuar los cálculos asciende a 700 euros.
El mínimo permanece en 560 euros al mes
A partir de esos 700 euros aparecen las cantidades que condicionan lo que finalmente puede recibir el autónomo.
El límite mínimo equivale al 80% del IPREM incrementado en una sexta parte cuando no existen hijos a cargo. Esto deja la cantidad en 560 euros mensuales. Cuando existen hijos a cargo, el porcentaje aumenta hasta el 107%, equivalente actualmente a 749 euros.
En la parte superior sucede algo parecido. El máximo general corresponde al 175%, por lo que alcanza 1.225 euros mensuales. Con un hijo a cargo se aplica el 200%, elevándolo hasta 1.400 euros, mientras que con dos o más se alcanza el 225%, es decir, 1.575 euros.
Son cantidades que continúan vinculadas todas ellas a la referencia aprobada en 2023.
Una subida del IPREM cambiaría automáticamente los límites
Y claro, una actualización tendría consecuencias inmediatas. Si, por ejemplo, el IPREM aumentara apenas un 3%, pasaría de 600 a 618 euros mensuales.
Al añadir una sexta parte, la referencia utilizada para los límites alcanzaría los 721 euros. El mínimo del 80% subiría hasta 576,80 euros, mientras que el máximo ordinario del 175% alcanzaría aproximadamente 1.261,75 euros.
Con un hijo, el techo pasaría a 1.442 euros y, con dos o más, rondaría los 1.622 euros.
No sólo afecta al cese de actividad
Las consecuencias tampoco terminan en esta prestación. El IPREM se emplea para establecer umbrales económicos de acceso a numerosas ayudas públicas.
Cuando una convocatoria determina que los ingresos no pueden superar, por ejemplo, 5,5 veces el indicador, mantenerlo congelado también mantiene inmóvil ese límite.
Con los valores actuales, 5,5 veces el IPREM mensual equivalen a 3.300 euros. Si se toma como referencia la cuantía anual de 7.200 euros, el resultado alcanza los 39.600 euros.
Esto significa que una subida puede producir dos efectos diferentes: incrementar determinadas prestaciones calculadas como porcentaje del IPREM y ampliar los límites de renta en aquellas ayudas que utilizan múltiplos del indicador para decidir quién puede acceder.
Los autónomos siguen sufriendo directamente que no haya presupuestos nuevos.
Hasta que se modifique esta referencia, un trabajador por cuenta propia sin hijos seguirá teniendo un mínimo de 560 euros y un máximo ordinario de 1.225 euros mensuales. No hay más.
Imágenes | El Confidencial, Claudia Wolff
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