Desde que Hombres G cantaran la canción de Sufre Mamón, hay un grupo en la sociedad que no supera las rupturas en las relaciones. Si, relaciones bien de pareja, de amistad o empresariales. Sufre mamón es un tema a caballo temporal entre la generación X e Y. Para los chicos de la X, no ha tenido consecuencias severas, pero para algunos de la Y o posterior ha sido una carga genética difícil de soportar.
Este fin de semana he tenido el honor y privilegio de asistir en primera persona a todo un alarde de valentía y estupidez humana por igual, de tal forma que unos pocos segundos de resentimiento profundo, sentirte un incomprendido laboral y clamarlo a los cuatro vientos a micro abierto contra los miembros de una empresa, puede generar que te presiones los testículos con la tapa del piano durante mucho tiempo. No vamos a entrar en más detalles de este suceso digno de mención en las mejores tragedías griegas y a buenos entendedores, pocas palabras bastan, pero si podemos sacar una serie de reflexiones sobre los problemas internos y su trascendencia más allá de la propia empresa, cuando se producen rupturas sentimentales insalvables para algunos extrabajadores.
